Opinión
Discriminación positiva y piscinas étnicas
Publicada en MeliYa el 10 de diciembre de 2003
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Elías Gómez F, no del portal.
Elías Gómez F
Discriminación positiva y piscinas étnicas
La discriminación positiva es una medida que se adopta en algunas circunstancias para subsanar ciertas situaciones de desigualdad entre diversos colectivos. El ejemplo clásico, aplicado en multitud de países modernos, es el de las cuotas electorales para las mujeres.
En países de tradición machista, como lo es el nuestro –y como creo que son todos los países del mundo- , la presencia de las mujeres en puestos de responsabilidad pública o privada ha sido secularmente marginada, siendo frecuente que en los gobiernos de los estados la presencia femenina sea insignificante o simplemente inexistente. ¿Quién recuerda el nombre de una ministra del régimen franquista? No tengo los datos a mano, pero aseguraría con poco temor a equivocarme que hasta hace menos de treinta años, ninguna mujer ostentó una cartera ministerial en nuestro país (creo que durante la II República sí hubo alguna ministra española). Aún hoy, la desproporción entre ministros y ministras en los sucesivos gobiernos democráticos que hemos tenido, tanto del Partido Socialista como del Partido Popular, es más que evidente. Si las mujeres son alrededor de un 50% del capital humano del país, ¿no es justo que administren alrededor del 50% del poder? Por supuesto que sí.
Diversos sectores feministas abogan por la creación de cuotas electorales, para que cierto porcentaje de los integrantes de las listas de todos los partidos políticos sean, por ley, mujeres. Algunos partidos ya aplican la medida aunque no sea obligatoria.
En otras parcelas de la convivencia y el funcionamiento de nuestra sociedad también se promueven medidas reguladoras de las cuotas de participación de sectores tradicionalmente marginados: tal es el caso de las reducciones en las cuotas de la Seguridad Social para los empresarios que contraten minusválidos, por ejemplo. Tal vez si no se hubiesen establecido medidas como éstas, los minusválidos seguirían irremediablemente condenados a vivir de unas pensiones ridículas o del sufrimiento esforzado de sus familiares.
Las cuotas de participación y la discriminación positiva son asuntos que provocan opiniones encontradas. Hay quien dice que si no existiera esa discriminación positiva, seguramente ningún minusválido tendría la oportunidad de ganarse la vida con su trabajo, o ninguna mujer tendría poder de decisión en ámbitos públicos o privados. Seguramente es cierto. También hay quien afirma que establecer cuotas de participación para las mujeres es una forma de discriminación, y que supone asumir que las mujeres no son capaces por sí mismas de acceder a puestos de responsabilidad; también, que quizás obligando a que en los partidos haya un 50% de mujeres y un 50% de hombres se deja fuera de las listas a hombres o a mujeres que tal vez son más validos que los del sexo opuesto que sí aparecen, pero quedan fuera merced a la mencionada cuota. No falta quien, estando de acuerdo con la existencia de cuotas, declara la necesidad de crear cuotas políticas o laborales no sólo para mujeres o minusválidos, sino también para otros sectores que sufren desigualdad como minorías étnicas, homosexuales, inmigrantes, etc.
¿Qué piensa el que escribe esto sobre el tema? Aún soy víctima de mi propio debate interno. Encuentro válidas las razones que unos y otros aportan. Por ahora, estoy en contra de la discriminación positiva, por un principio muy sencillo: la discriminación positiva es discriminación. Y me parece incongruente luchar contra la discriminación discriminando. Es una postura parecida a los que piensan que con la pena de muerte se puede acabar con los asesinatos (es un paralelismo exagerado, y soy consciente, pero creo que se me entiende). Aun así, de lo que no dudo es de que la discriminación positiva es una propuesta siempre bienintencionada.
¿Es aplicable el término “discriminación positiva” para definir la propuesta del partido local Coalición por Melilla de que se reserve una hora semanal en la piscina municipal para uso de las mujeres que por motivos culturales no desean ser vistas por hombres en ropa de baño? En mi opinión, tajantemente no. Las mujeres que sufren tales prejuicios autoinfligidos, si es que las hay en nuestra ciudad (de lo que tengo mis dudas), no son discriminadas por nadie por albergar tales creencias. El hecho de que muestren reservas para mostrar carne a los varones no les resta derechos, ni nadie les impide el acceso a ningún servicio por ese motivo. Tienen la libertad de acceder a cualquier servicio público al igual que el resto de los ciudadanos. La marginación que sufre una mujer que no desea ser vista por hombres en ropa de baño está provocada por ella misma, no por los poderes públicos. Por lo tanto, ellas tienen la responsabilidad de acabar con la discriminación, no la Administración. Tienen el mismo derecho que cualquiera de nosotros a acudir a la piscina y a no hacerlo. No han sido marginadas por la sociedad, como los minusválidos o el conjunto de las mujeres, sino por ellas mismas.
Sin embargo, la propuesta de Coalición por Melilla me hace reflexionar en otro sentido. Yo también me solidarizo con las mujeres que no desean ser vistas por hombres en bañador o bikini. Pero creo que la solución al problema es muy diferente. La marginación parte de esas propias mujeres, y es responsabilidad de las fuerzas sociales (incluido el partido del que hablo) acabar con la marginación en cualquiera de sus expresiones. Pero creo que CpM debería, en lugar de justificar, fomentar y avalar la discriminación que esas mujeres se aplican a sí mismas, trabajar para hacerlas entender que la discriminación es mala en todas las circunstancias, y realizar cursos –es un ejemplo- para que esas mujeres que sienten vergüenza de sus cuerpos comprendan que no tienen nada de lo que avergonzarse, y que su físico no es motivo de pecado para nadie, y que tienen todo el derecho del mundo a mezclarse con sus semejantes, a verlos y a dejarse ver. Y, en última instancia, CpM tiene la responsabilidad de hacer comprender a su electorado que las marginaciones que cada cual se imponga a sí mismo no tiene obligación de costearlas el resto de la sociedad.
Elías Gómez F. correo-e: munzter@terra.es