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La Guardia Civil de Melilla abre expediente por un presunto caso de maltrato
Publicada en MeliYa el 26 de noviembre de 2003
La Guardia Civil de Melilla ha abierto un expediente de información interna tras la denuncia de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) contra un alférez por presunto maltrato de un grupo de guardias al obligar a uno de ellos a ponerse al lado de un blanco fijo y efectuar prácticas de tiro.
Según informó hoy a Efe la Delegación del Gobierno, el teniente coronel de la Guardia Civil de Melilla, en el momento en el que se presentó la denuncia, el pasado octubre, ordenó la apertura de un expediente de información interna sobre estos hechos.
Las fuentes señalaron que, al estar denunciado el caso ante la Justicia, "se está pendiente de la resolución judicial al respecto", pues "deberá ser el juez el que determine qué hacer".
Por su parte, un portavoz de la AUGC señaló hoy a Efe que a través de varios agentes socios de Melilla se tuvo conocimiento de esta presunta "irregularidad" en la práctica de tiro "al haber ordenado presuntamente que un guardia permaneciera al lado de la diana" mientras el alférez disparaba.
Así, a través del Juzgado Togado Militar de Almería se demandó al fiscal del Juzgado Togado Militar de Sevilla que "se esclarezca la verdad".
Según la denuncia de la asociación, el 3 de octubre el alférez Francisco Hermida Bouzas, jefe de la Compañía Sección Rural de Melilla, convocó a un brigada, un sargento y 28 guardias básicos a un ejercicio de prácticas de tiro con el arma corta reglamentaria.
En el lugar donde se iba a desarrollar el ejercicio, el alférez explicó "la forma en la que manejar la pistola y la seguridad que todo agente tenía que tener en el uso de la misma" y pidió "voluntarios" para que se colocaran al lado del blanco fijo sobre el que se debían realizar varios tiros.
Ningún agente se prestó a ello por lo que "en el ejercicio de sus funciones de mando y autoridad" ordenó a uno de los 28 agentes que se situara junto a la diana.
La denuncia señala que el alférez realizó "varios disparos (tres o cuatro tiros) con munición real, desde unos diez metros de distancia, que impactaron sin errar en la cabeza del blanco fijo".
La AUGC considera que el comportamiento del alférez supuso "un maltrato grave hacia el conjunto de los integrantes de la sección, que se concretó en el trato degradante e inhumano hacia uno de los guardias a quien se le ordenó participar como sujeto pasivo en un peligroso ejercicio de tiro en el que es evidente que corrió un grave peligro para su vida".
Según la AUGC, el "maltrato de obra" no sólo se refiere a un acto de violencia física sino que puede abarcar "aquellos actos de violencia física que no le produzcan resultado alguno, bastando tan sólo que la agresión física sea susceptible de causar una perturbación en la incolumidad o bienestar corporal de una persona con o sin menoscabo de su integridad".