Local
Retenciones en la frontera de Farhana en el último día para importar borregos
Publicada en MeliYa el 11 de febrero de 2003
El paso fronterizo de Farhana, el único de los cuatro existentes entre Melilla y Marruecos habilitado de forma excepcional para la importación de borregos para la Fiesta del Sacrificio que se celebra mañana, registró hoy retenciones y grandes aglomeraciones debido a la introducción masiva de estos animales.
Aunque este fin de semana cruzaron la frontera unos 3.000 borregos vivos adquiridos en los zocos marroquíes de El Had, Segangane y Monte Arruit, aquellas familias que no disponían de sitio para guardarlos esperaron a introducirlos hoy en Melilla, lo que originó colas de varias horas en dicho puesto fronterizo.
Los borregos cruzan la frontera en los maleteros de los vehículos o arrastrados con cuerdas a pie por sus propietarios, tras lo que dos veterinarios revisan en la zona española los certificados oficiales expedidos en Marruecos, que se exigen para garantizar el buen estado sanitario de los alrededor de 6.000 animales que se sacrificarán y consumirán mañana en la Pascua Grande musulmana.
Deben ser borregos mayores de un año sin ninguna tara física, que son degollados por el cabeza de familia o un matarife ante las puertas de las viviendas o en sus patios en una muestra de sumisión a Alá que rememora la obediencia que le demostró el profeta Ibrahim, dispuesto a ofrecerle la vida de su hijo Ismael en una prueba divina en la que finalmente el niño fue sustituido por un cordero.
Aunque la Ciudad Autónoma mantiene abierto hoy y mañana el matadero desde las 7.00 hasta las 17.00 horas para evitar las matanzas caseras, la mayoría de los musulmanes melillenses, que suponen cerca del 50 por ciento de la población, optarán por cumplir la tradición como en años anteriores.
Cada borrego comprado en Marruecos cuesta entre 160 y 200 euros y se sacrifican después de que los musulmanes acudan a primera hora de la mañana con sus mejores galas a las mezquitas para participar en un rezo especial.
El animal se divide en tres partes -una para la familia compradora, otra para los vecinos y otra que se entrega en limosna a quienes no han podido adquirirlo- y se consume en apenas tres días.
Los niños son también protagonistas de unas fiestas eminentemente familiares, ya que reciben regalos y ropas nuevas, y muchas familias melillenses acuden a Marruecos para reunirse con sus allegados ante mesas en las que se sirven platos guisados con borrego, desde los pinchitos al cuscús.