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Se descubre en Melilla una técnica de conserva de pescado que mantiene los niveles de omega 3

El tratamiento que se le da al bonito es "totalmente artesanal"

Publicada en MeliYa el 16 de marzo de 2003

EFE

El deseo de contribuir a mejorar la salud de todo el mundo y de hacerlo dejándole al consumidor un buen sabor de boca llevó al melillense Rafael Torreblanca a investigar durante años hasta lograr una innovadora técnica de conservación del bonito en la que no se pierde ni un miligramo del ácido graso Omega 3.

Consciente de que las enfermedades cardiovasculares y el cáncer son las principales causas de mortandad en los países desarrollados, se centró en buscar una fórmula que permitiese aportar a la dieta el máximo nivel posible de omega 3, un ácido graso esencial para el equilibrio alimenticio y, desgraciadamente, poco común en nuestros platos diarios frente al abuso de las grasas saturadas.

Torreblanca, miembro de una añeja estirpe de hombres de la mar, se hizo experto en las técnicas de salazón del pescado, pero quiso ir más allá de conseguir "el sabor ideal" y alcanzó "una fórmula revolucionaria" que se niega a revelar en su integridad hasta que la comercialice "para que no me la copien", explica orgulloso a Efe.

La mojama, las huevas de maruca o el bonito seco, herederos del "garum" fenicio que se sirven hoy en mesas de "gourmets", se basan en la inmersión en sal y el secado posterior de la pieza, un proceso que dura entre 7 y 15 días y que, aunque da resultados sabrosos, "resta poder alimenticio".

El tratamiento "totalmente artesanal" que Rafael da a los bonitos -pescado azul rico en omega 3- elimina la sal y hace que el pescado, abierto y sin espinas, se seque desde la piel hacia el interior durante 30 días y retenga las mismas cantidades de ese ácido graso que posee cuando está recién cogido de la mar.

Los omega 3, que aumentan la elasticidad de las arterias porque actúan como un mecanismo antitrombótico y reducen el nivel del colesterol y los triglicéridos, se pierden en buena parte con los procesos de cocinado del pescado, por lo que esta técnica permitirá aportar cantidades óptimas en una sola ración.

Su comercialización sólo está pendiente de que laboratorios de España, Japón y Estados Unidos a los que, con el apoyo de la Viceconsejería de Empleo de Melilla, ha enviado muestras confirmen esos términos, y entonces, lo dará a conocer "a todo el mundo, porque debe ser de dominio público, ya que la salud es patrimonio de todos".

Este bonito curado en sus propios ácidos grasos presenta un brillo exterior del que carece con el proceso de salazón y su sabor, ligeramente ahumado, es exquisito, algo que refutan "todos los que lo han probado", comenta.

Este hallazgo le ha llevado "mucho tiempo de investigación y grandes pérdidas económicas", pero olvidará todos los sinsabores si consigue llevar a las mesas de todo el mundo "un manjar exquisito y bueno para la salud", si logra "aportar un grano de arena más en una dieta mediterránea y saludable".