Opinión
Algo más que palabras: Mimar el turismo
Publicada en MeliYa el 23 de agosto de 2004
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Víctor Corcoba Herrero., no del portal.
**Algo más que palabras: Mimar el turismo**
Que nuestros pueblos, costeros o interiores, sean declarados municipios turísticos será una buena noticia si con ello se contribuye a la mejora de infraestructuras y servicios, a un incremento de actividades culturales y de ocio, para que el turismo llegue fácilmente, tenga una presencia continua y constante, no se aburra y se sienta reconfortado. También tienen su parte de responsabilidad los ciudadanos, puesto que la limpieza se supedita más a las personas que habitan que a las instituciones. Así pues, el ofertar un buen producto turístico depende de una combinación de servicios, de una acogida de las gentes, de los recursos que se ofrezcan, tanto naturales como monumentales, culturales y asistenciales.
Que nuestros pueblos, costeros o interiores, sean declarados municipios turísticos dejará de ser buena noticia si esperamos que el título honorífico lo resuelva todo. Se pueden tener las mejores temperaturas climatológicas, pero si después los espacios vitales son rascacielos de cemento por donde no pasa ni el aire, difícil lo tenemos para encandilar a los turistas. Según escuchas propias, porque uno siempre tiene la antena puesta a punto, los turistas vienen a la costa para solearse y salearse, y a los interiores en busca de soledad y silencio, para declarar el amor a la luna y entusiasmarse con el universo de sensaciones. Habrá que cuidar todos esos aromas y emplearse a fondo en cuestiones modales.
Por lo demás, es de agradecer que se cuide el turismo de alterar entornos ante el continuo incremento de visitantes. También es bueno que los espacios naturales gocen de medidas protectoras que pongan en alerta a los desalmados. Debe ser una cuestión de saber estar cohesionados, vecinos e instituciones, empresarios y clientes, para conseguir una imagen singular y atrayente, frente a otras ofertas de mercado. Aunque la valoración que tienen los turistas que nos visitan dicen estar contentos (la calificación general de los visitantes es de notable), conviene mejorar cada día para llegar a la matrícula honorífica, buscar nuevas alternativas y fomentar nuevos rumbos. Dormirse en los laureles es lo peor que nos puede pasar. Del notable al suficiente, ya se sabe, hay un paso.
En cualquier caso, la mejor campaña publicitaria siempre será la realizada por nosotros mismos, con nuestras actitudes y formas de ser. Los habitantes del lugar juegan un papel de vital importancia. Mostrar las distintas, pero nunca distantes nacionalidades y regiones, ayuda a que la convivencia sea más placentera. Aunque nuestra piel de toro sea un poema irrepetible por sí mismo, no conviene bajar la guardia. Aumentar divertimentos, tanto deportivos como culturales, es la guinda que no debemos dejar escapar.
Víctor Corcoba Herrero Escritor