Opinión
Algo más que palabras: Una sanidad más privativa que pública
Publicada en MeliYa el 30 de diciembre de 2004
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Víctor Corcoba Herrero., no del portal.
Algo más que palabras: Una sanidad más privativa que pública
Si lo de ponerse enfermo está a la orden del día, en parte debido a los alientos y alimentos viciados que nos circundan y circunscriben, porque tampoco el aire es ya purificador por muchos derechos que tengamos a disfrutar de un medio ambiente limpio y puro, lo de curarse también empieza a costar un riñón y parte del otro. Tenemos una sanidad más privativa que pública. Y aunque los poderes públicos están obligados a garantizar una asistencia sanitaria digna, lo cierto es que la sanidad pública española ya no es lo que era y empieza a ser verdaderamente alarmante. Está en la UVI. Ciertamente, en algunas comunidades autónomas está peor que en otras, pero aún así, el menoscabo general es palpable, con especial detrimento, en los días festivos.
Un gobierno, sea el que fuere, no apuesta en absoluto por la política social cuando la protección a la salud de sus ciudadanos, uno de los principios rectores más vitales, en vez de tutelarla con mejores prestaciones, es incapaz de organizarla y utiliza para justificarse que somos muchos. El descontrol de una sanidad que no funciona, creciente en negligencias médicas, fruto de un personal desmotivado, con unas listas kilométricas de espera para someterse a intervenciones quirúrgicas por mucho grupo de expertos en gestión que se vociferen, hace que muchos pacientes tiren la toalla y contraten compañías de asistencia sanitaria privada. También, progresivamente, son más los médicos que optan por esta sanidad para desarrollar mejor su profesión, con otras condiciones más favorables.
En la protección de la salud como en el fomento a la educación sanitaria, no se puede ser cicatero. Sin dineros, los justos y equitativos, resulta difícil impulsar políticas sanitarias de calidad y menos estimular el desarrollo profesional. Si no son de recibo las desigualdades en salud entre Comunidades Autónomas, porque la sanidad jamás debe ser parcelaria, sino única y unida, cooperadora y amparadora, tampoco es de justicia que los españoles tengamos unos centros de salud en precario y un sistema de cuidados más de boquilla que de realidad. Esta muy bien insistir en la prevención de los riesgos para la salud, en la adopción y refuerzo de los hábitos saludables; pero también nos merecemos una sanidad pública que nos asista igual a pobres que a ricos. La realidad nos dice que, con dinero, es más fácil medicinarse, sanarse y convalecerse.
La retórica de que en el sector de la salud se ha ido produciendo un cambio de cultura en cuanto a relación entre médicos y pacientes es pura inventiva. Los ciudadanos cada día tienen que gastarse más en medicinas, más en médicos (especialistas) privados, más en automedicarse, porque el profesional se mueve entre el visto y no visto, por falta de tiempo para atender a todos los pacientes. En cuanto a que contemos con más oportunidades para vivir en un entorno físico y social sano, ya me dirán cómo ante un sistema de producción que todo lo contamina y destruye. Lo del auto cuidado, sinceramente, me parece una tomadura de pelo, puesto que uno ya pierde los nervios en las salas de espera de los centros de salud. En suma, el panorama sanitario público, en general, causa bochorno, con una atención más borreguil que humana, burocratizada al máximo, apoyada por un sistema hospitalario arcaico, rígido y sin capacidad de respuesta ante una mínima avalancha de pacientes. Habría que poner remedio, con urgencia.
Víctor Corcoba Herrero Escritor