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Carlos Benet califica de "vergüenza nacional" que el PSOE cuestione la labor de la Guardia Civil
El candidato del Partido Popular de Melilla se refirió a las últimas declaraciones de los líderes socialistas
Publicada en MeliYa el 3 de marzo de 2004
Meliya.com
El candidato del Partido Popular de Melilla al Senado, Carlos Benet, se ha referido a la unidad de España y la estabilidad institucional y económica. El candidato popular ha tenido a ETA, con el hilo conductor del pacto del PSC con ERC, como su principal arma arrojadiza contra los socialistas. “Hay algunos a los que, porque no le conviene, dicen que no van a hablar de eso. Pues el Partido Popular sí, porque es el tema más importante que afecta al conjunto de los españoles”.
Además de repetir el aviso sobre la imposibilidad de conciliar esos acuerdos con el pacto antiterrorista, ha elevado el dedo acusador al calificar de “vergüenza nacional” que desde las filas del PSOE se esté poniendo en duda la labor de la Guardia Civil en la detención de los etarras que iban a atentar en Madrid.
Sin mentarlos, aludía a declaraciones hechas por Felipe González y por Juan Carlos Rodríguez Ibarra, sobre las que emplazó además a Rodríguez Zapatero a dar explicaciones públicas. “Al final la Guardia Civil va a tener que pedir perdón por haber detenido a dos etarras que iban a cometer una masacre”.
Manejando a su favor el sentir antiterrorista de los melillenses, Carlos Benet ha extendido sin miramientos su discurso sobre la defensa de la unidad de España, de la estabilidad institucional y, por ende, de la económica; y aventó asimismo las “hipotecas” del PSOE que dejan la llave del Gobierno de España en partidos minoritarios como ERC, que apoyan el diálogo con los terroristas.
“Yo defiendo la unidad de España, la autonomía de todas las nacionalidades y regiones españolas y defenderé la solidaridad y servicios básicos similares en todo el territorio”.
Carlos Benet ha reclamado el voto al Partido Popular para lograr una “mayoría fuerte” ante una alternativa que redujo a “Zapatero, más Llamazares, más Carod, más el PNV y lo que haga falta”. “Algo parecido a lo que hubo en Baleares o a lo que hay en Cataluña”.
Su deshinibición le ha llevado a elevar la crítica a un nivel con reminiscencias del lenguaje de Aznar, y así, en el despliegue de su oferta económica, ha aventado la fallida promesa socialista de los 800.000 puestos de trabajo para contraponer las “mandangas” de la oposición con las “obras” del Partido Popular”.