Reportaje
El SIDA, la verdadera Epidemia del Siglo XXI
Tras más de veinte años del surgimiento de le enfermedad, la medicina no ha podido ofrecer aún una solución definitiva
Publicada en MeliYa el 22 de enero de 2004
Muchas son las veces, sobre todo en los últimos veinte años, que hemos oído hablar del SIDA, gracias a lo cual sabemos que se trata de un virus que se contagia a través de la sangre y demás fluidos corporales. Además, prácticamente a diario los medios de comunicación y las diversas asociaciones de todo el mundo nos bombardean con información sobre los métodos existentes para evitar el contagio de la enfermedad.
Este es el caso del Consejo de la Juventud de Melilla, una asociación formada por jóvenes y dirigida a jóvenes, que ha iniciado una nueva campaña destinada a llevar toda la información sobre el SIDA a los colectivos de jóvenes existentes en Melilla, desde los alumnos de la Escuela Taller, hasta los jóvenes de los institutos y los menores de los centros de acogida. Lo que se pretende es informar a los jóvenes a través de charlas, videos y juegos, de todo lo que esta enfermedad supone y de cuales son los métodos para prevenirla, porque sí hay algo cierto es que el SIDA es algo que puede evitarse, y son precisamente los jóvenes, uno de los sectores de la población de más riesgo, los que pueden ganar la batalla a la enfermedad.
Sin embargo, y a pesar de esa información constante, son pocas las personas que realmente conocen el origen y la historia de esta joven pero destructiva enfermedad que ya muchos llaman la Epidemia del Siglo XXI. Empecemos por el principio.
El virus responsable del SIDA, o Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, tiene su origen al parecer en una mutación o cambio de un virus propio de una especie de mono africano, que pasó a la sangre humana y allí se adaptó y se reprodujo. Algunos estudios han detectado incluso algunos casos de personas africanas que se infectaron hace 40 o 50 años.
Sin embargo, la enfermedad como la conocemos hoy en día no surgió en el mundo civilizado hasta la década de los 80, concretamente hasta 1981, año en el que se descubren los primeros casos en los Estados Unidos, casos que, por otra parte, asociaron la enfermedad a hombres que mantenían sexo con hombres. Poco a poco y tras intensos estudios científicos, se pudo saber que se trataba de un virus asociado también a otras situaciones en las que existía un factor común: los afectados habían estado en contacto con sangre o fluidos corporales de otros afectados, de ahí que constantemente se recomiende el uso del preservativo para mantener relaciones sexuales o no compartir jeringuillas con otras personas.
Poco a poco, con el paso de los años, gracias a los numerosos estudios realizados al respecto, la humanidad fue tomando conciencia de la existencia de una nueva epidemia que ya no sólo afectaba a los ciudadanos de Estado Unidos, sino a todo el mundo, y que en muchos de los casos acababa con la muerte de los enfermos, algo que provocó una alarma mundial sin precedentes. Fue tal la preocupación y el pánico despertado por el SIDA, que incluso pasó a formar parte del debate político a nivel mundial tras la celebración de una sesión de la Asamblea General de la ONU en 1988, en la que se declaró por unanimidad de interés universal la lucha coordinada contra la enfermedad.
El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida cumplió en 2001 veinte años, y lo hizo con la escalofriante cifra de 22 millones de muertes en todo el mundo y más de 36 millones de personas afectadas, aunque hay algunas organizaciones como la propia ONU que considera que “lo peor está por llegar”.
En la actualidad se dedican miles de millones de euros y de dólares a llevar a cabo estudios sobre la enfermedad y a la búsqueda de una vacuna que la frene, aunque hoy por hoy la medicina no ha podido ofrecer aún una solución definitiva. Mientras tanto en el mundo siguen produciéndose decenas de contagios de hombres, mujeres y niños cada minuto.