Reportaje
LA ALERGIA, EL PRECIO DE LA PRIMAVERA
Durante estos días, cientos de melillenses comienzan a padecer los molestos síntomas más o menos graves de la comúnmente llamada alergia primaveral
Publicada en MeliYa el 8 de mayo de 2004
Durante estos días, con la llegada la estación más floreada del año, cientos de melillenses comienzan a padecer los molestos síntomas más o menos graves de la comúnmente llamada alergia primaveral. Estornudos, rinitis o cansancio general son algunos de los indicios que advierten que la Primavera, y con ella el “temido” polen, ya ha llegado. Es el precio que tenemos que pagar por disfrutar de una de las estaciones más esperadas del año.
El término alergia, apócope de las palabras griegas allos (diferente) y ergon (reacción), fue acuñado en el año 1906 por el pediatra austriaco Clemens Von Piquet y su significado etimológico equivale de una manera sencilla a una reacción distinta, anómala.
Así, para los especialistas, una persona alérgica es aquella que reacciona de forma "distinta" frente a determinadas sustancias que son tolerables por otras personas, y que puede producir una alteración en cualquier órgano de su cuerpo.
Los expertos aseguran que los efectos de la Primavera en las personas siguen aumentando, por lo que todo apunta a que en los próximos años los casos de personas afectadas seguirán incrementándose, posiblemente debido a factores propios de la civilización actual.
A pesar de la gran cantidad de casos de alergia primaveral que se da en nuestra ciudad, es cierto que por su situación costera es una de las zonas de España en la que menos incidencia tiene, ya que además del ambiente húmedo que posee durante todo el año, la concentración de pólenes en el aire es sumamente bajo.
Actualmente se sabe que afecta en mayor proporción a mujeres que a hombres, y en su mayoría de entre 40 y 60 años, aunque no cabe duda de que el colectivo más afectado es la población infantil, algo que los expertos relacionan con el hecho de que durante los meses de embarazo, muchas de las madres, como puede ser en el caso de Melilla, están en contacto con ambientes que poseen abundante polución e ingieren, por lo general, alimentos ricos en conservantes y colorantes. De ahí, la afirmación de que los habitantes de zonas rurales son los que menos suelen padecer los síntomas de esta mal.
Los tratamientos para esta peculiar dolencia son muchos y muy variados, aunque la mayoría de ellos tan sólo consiguen suavizar en parte los síntomas. Es por ello, por lo que son muchos los afectados que deciden acudir a la última opción: la vacuna. Está demostrado que para pacientes con alergia al polen de una familia, un tratamiento de dos años consigue mejorar muy significativamente su situación, mientras que para los alérgicos a varias familias de polen, la solución es más complicada.
De cualquier manera, y mientras llega la solución definitiva a este problema, existen una serie de consejos que pueden ayudar a los afectados a evitar los síntomas en buena parte. Los consejos son los siguiente:
-Mantener las ventanas de la casa cerradas, aun de noche, y usar aire acondicionado con filtros de partículas. -Mantener las ventanillas del coche cerradas cuando se viaje. -No montar en bicicleta ni en moto. -Procurar permanecer en casa los días de mayor concentración de pólenes y los días de viento. -Reducir tus actividades al aire libre entre las 5 y las 10 de la mañana porque es cuando mayor es la emisión de polen, y de 7 a 10 de la tarde, que es cuando desciende el polen de la atmósfera al enfriarse esta. No ir a parques ni al campo. -Ponerse gafas de sol al salir a la calle. Protegerán los ojos del contacto con el polen. -Si es necesario, salir a la calle con mascarilla de tela o papel que filtrará el aire que se respira. -No cortar el cesped, ni acercarse al cesped recién cortado, ya que cortar el mismo remueve el polen y el moho. Tampoco hacer tareas de jardinería. -Secar la ropa en secadoras o tendederos dentro de casa, ya que en la ropa colgada en el exterior puede acumularse el polen. -Y....¡Feliz Primavera!