Reportaje

¡POR UN PLANETA SIN "MALOS HUMOS"!

Cada año, la OMS celebra el Día Mundial Sin Tabaco, uno de los mayores mal que afactan a la sociedad actual.

Publicada en MeliYa el 31 de mayo de 2004

Carmen Gaona Sáez

Desde que en 1988 la Organización Nacional de la Salud (OMS) lo instaurara, los días 31 de mayo de cada año se celebra en todos los rincones del planeta el Día Mundial Sin Tabaco, uno de los mayores males que afectan a la sociedad contemporánea y que acaba con la vida de 4,9 millones de personas cada año.

Y es que no es de extrañar, ya que el consumo de tabaco suele estar íntimamente relacionado con la aparición de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y del cáncer de pulmón, causante éste último de muchas de las muertes.

Para intentar acabar con este mal y para paliar en parte los daños que cauciona en la salud de los fumadores, la OMS lanza cada año campañas de concienciación que pretenden ser el empujón que los fumadores necesitan para abandonar definitivamente este nocivo hábito.

El Día Mundial Sin Tabaco llega este año acompañado del lema “Tabaco y pobreza”. Un círculo vicioso”, y que la intención de la OMS es dar a conocer el tabaco como un factor agravante de la pobreza, ya que condena a las familias a vivir con menos debida a la que utilizan buena parte del dinero que debían destinar a gastos esenciales, a la compra de cigarrillos. Es de esta manera como, según un informe hecho público recientemente por la Organización Mundial de la Salud, los pobres son cada vez más pobres al perder ingresos, reducir su productividad y finalmente morir.

En Melilla, además de los actos del Día Mundial Sin Tabaco, se ha venido realizando una constante labor por parte de la Consejería de Bienestar Social, orientada a la prevención, es decir, a la ayuda a los fumadores a dejar de fumar, a la protección de los ni fumadores, a la potenciación de los espacios sin humo, y a la puesta en marcha de estrategias y programas de deshabituación.

Entre las iniciativas destacan la prohibición de la venta de tabaco a menores de 18 años, el cumplimiento de la ordenanza reguladora de la publicidad, venta y consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias, la promoción del desarrollo de programas de prevención y de actitudes y valores favorables a la salud de los niños y jóvenes en el ámbito familiar, mediante la educación para la salud, entre otras.

A nivel mundial, los jóvenes empiezan a fumar a una edad cada vez más temprana, algo que puede deberse al hecho de que, como muy bien catalogan epidemiólogos mundiales, el tabaquismo es una enfermedad contagiosa.

El tabaco constituye hoy en día una de las sustancias más tóxicas de las que se tiene noción. Sin embargo, no es considerado como un psicotrópico dañino, sino sólo como un fármaco legal sobre el que sólo existen algunas restricciones en determinadas áreas y zonas públicas.

Según algunos estudios realizados sobre el tema, durante la primera mitad del siglo XX, el tabaco no era considerado como una adicción, sino que muy al contrario, llegó considerarse parte importante de la vida social, llegando a considerarse como un hábito digno de emularse para llegar a ser gente de prestigio.

Respecto a los componentes químicos del tabaco, el el tabaco contiene más de cuatro mil sustancias químicas, de las cuales 50 pueden producir cáncer. En el caso de aquellos fumadores que fuman 20 o más cigarrillos al día, está demostrado que pueden llegar a padecer a corto plazo debilidad en los huesos, debido a que algunas de las sustancias químicas que posee el tabaco, generan la destrucción de las células que los producen.

Pero el tabaco no afecta única y exclusivamente a los fumadores. Es aquí donde nos encontramos con los fumadores pasivos, aquellos que a pesar de no fumar cigarrillos de manera directa, sí lo hacen al menos de forma indirecta, ya que suelen inhalar el humo de los fumadores que les rodean, llegando en muchos de los casos a desarrollar infecciones en las vías respiratorias altas.

En el caso concreto de las mujeres, las situaciones se ven agravadas si se trata de mujeres embarazadas, ya que sí estas continúan fumando durante los tres primeros meses de embarazo, pueden enfrentarse a determinados problemas de salud como desprendimiento prematuro de la placenta, placenta previa e infartos placentarios, abortos espontáneos, recién nacidos con bajo peso al nacer o malformaciones congénitas.

Sin embargo, a pesar de las advertencias constantes que se hacen, no sólo desde la OMS, sino también desde las propias marcas fabricantes de cigarrillos, sobre los efectos perniciosos del tabaco, las cifras de adictos siguen aumentando día a día de tal manera que se estima que para el año 2030 morirán más de diez millones de personas por el tabaco o una de cada seis personas adultas. En nuestras manos está evitarlo, ¡Por un planeta sin “malos humos!”.