Local
Los hermanos capuchinos celebran en la Purísima su última Eucaristía
Ante la emotiva mirada de numerosas autoridades, hermandades religiosas y devotos
Publicada en MeliYa el 19 de diciembre de 2004
Los hermanos franciscanos capuchinos de Melilla han celebrado su última y más emotiva Eucaristía en la Ciudad, bajo la atenta mirada de numerosas autoridades locales, hermandades religiosas y devotos. La misa de Adviento en honor a la Virgen de la Esperanza, también llamada de la O, ha sido oficiada por el vicario episcopal de Melilla, Antonio Ramos, el ministro provincial capuchino, Juan Jesús Linares Fernández, y el párroco capuchino de la iglesia de la Purísima, Fernando Linares.
El párroco de la ermita ha afirmado durante su participación en la Eucaristía que los capuchinos en Melilla, desde que llegara la congregación allá por el año 1.918, ha intentado siempre “que la luz del Señor y el ejemplo de María esté en la Ciudad todos estos años”, y viviendo siempre con la austeridad que les caracteriza.
Del mismo modo, los hermanos capuchinos han entregado el sello de la parroquia y la llave del Sagrario al vicario episcopal, como gesto de que el aliento de esta hermandad siga latente en el corazón de la Ciudad.
El ministro provincial de la congregación ha destacado el acto de reflexión que han llevado a cabo hasta tomar la decisión de marcharse, y ha valorado la generosidad que el pueblo de Melilla les ha mostrado siempre.
Ramos, por su parte, ha hecho hincapié la “encomiable tarea” capuchina desde su parroquia en Melilla, agradeciendo la entrega todos estos años a la tarea pastoral, y esperando que en un futuro podamos los melillense gozar de nuevo de su presencia.
El acto religioso ha finalizado con la entrega de dos cartas de la Hermanda por parte del ministro provincial a las congregaciones locales de la Señora de la Victoria y a la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, como una muestra del deseo de los capuchinos de que siga patente en la Ciudad su servicio a la Iglesia.
Del mismo modo, se ha impuesto la medalla de la Ciudad a la Patrona Coronada de Melilla, la Virgen de la Victoria, “para que esté bajo su protección”.