Reportaje
Cómo no volverse loco por una mala gripe
La Ciudad Autónoma asume, por primera vez, la competencia sanitaria otoñal
Publicada en MeliYa el 14 de octubre de 2005
La Consejería de Bienestar Social y Sanidad está recomendando la vacunación contra la gripe tanto a los mayores melillenses como a otros grupos de riesgo con el fin de “reducir la incidencia y las posibles complicaciones de la enfermedad”.
Para ello, la titular del área, María Antonia Garbín ya dispone de 8.500 dosis que se distribuirán por los centros afectados.
La Ciudad Autónoma ha gastado casi 40.000 euros para pagar la presente campaña que supera ampliamente en actos vacunales a la anterior 2005/2006, período en el que fueron adquiridas 7.800 vacunas y administradas 7.644, 3.563 de ellas a mayores de 65 años.
Es la primera vez que María Antonia Garbín hace frente a la campaña de vacunación contra la gripe como consecuencia del traspaso de competencias de Sanidad recibida recientemente del Gobierno central, una función realizada hasta el año pasado por el Instituto de Gestión Sanitaria.
La población objeto de riesgo son las citadas personas mayores de 65 años, enfermos crónicos de cualquier edad, personal sanitario y parasanitario y otros grupos de riesgo que incluyen a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Policía Local o Bomberos.
La gripe es una enfermedad causada por un virus (virus de la influenza) que se transmite de persona a persona a través de la tos, de los estornudos y de objetos directamente contaminados.
Tiene como particularidad ser un virus de fácil mutación; de esta forma el virus circulante en invierno será, probablemente, diferente al del invierno anterior y, por tanto, la inmunidad adquirida previamente puede no ser efectiva.
Los síntomas más frecuentes son, además del quebrantamiento del estado general, escalofríos, fiebre de hasta 40º C, estornudos, tos, dolor de cabeza, molestias musculares, dolor de garganta, etc ... La fiebre dura generalmente de 3 a 5 días y, si hay complicaciones, la recuperación completa se produce entre una y dos semanas.
En el caso de la gripe existe una vacuna preventiva recomendable. Todos los años, la Organización Mundial de la salud recomienda la composición de la vacuna a utilizar en esa temporada, en aquellas personas incluidas en los grupos de riesgo, entre los que cabe destacar, fundamentalmente, a personas ancianas, ciertos enfermos, grupos que puedan transmitir la enfermedad a personas con riesgo y aquellos que trabajen en ciertos servicios públicos.
La gripe debe seguir siempre su curso, pero se pueden tomar ciertas medidas para aliviar los síntomas como acentuar el reposo, tomar un analgésico suave para calmar las molestias, siempre y cuando no tenga contraindicaciones y beber agua y zumos en abundancia.
Asimismo, es de interés extremar las medidas higiénicas habituales (pañuelos desechables...). Recordar que taparse la nariz y la boca al estornudar y/o toser evita la transmisión de la enfermedad a las personas que rodean al enfermo.
No hay ningún medicamento que cure la gripe, de modo que su tratamiento se reduce al alivio de los síntomas (antitérmicos, analgésicos, ...).
Es necesario recordar que al ser un proceso vírico no es eficaz el tratamiento con antibióticos, pudiendo dar lugar, en cambio, a resistencias bacterianas. Los antibióticos sólo se deben administrar bajo estricta prescripción médica y para tratar o prevenir las complicaciones, en personas cuyo estado de salud previo así lo aconseje.
En cualquier caso, hay que acudir al médico si no desaparece la fiebre pese al tratamiento, si aparece dificultad para respirar en reposo, si se está incluido en algún grupo de riesgo, si aparece algún síntoma que la experiencia propia no reconozca como de gripe, o aumente mucho su intensidad o bien si no cesa la tos en diez días.