Opinión
Ganar en libertad
Publicada en MeliYa el 12 de julio de 2005
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de José Padial Ojeda, no del portal.
José Padial Ojeda
Ganar en libertad
Sr. Director del Diario:
Los alumnos acaban de estrenar vacaciones y muchos profesores también. Unos y otros, bien merecen un descanso, pues el trabajo intelectual cansa tanto o más que el físico. ¡Enhorabuena a los que han aprobado todas las asignaturas!
Pienso y me hago eco de lo que opinan muchas personas, que cualquier Gobierno en una democracia, debe fomentar las libertades y responsabilidades en todos los ámbitos de la vida social. La educación de los ciudadanos es una parcela importantísima. En los países con regímenes autoritarios, del signo que sean, la actividad educativa queda bajo la exclusiva competencia del Estado. ¡Bien que les interesa a esos gobernantes modelar a los jóvenes ciudadanos a su antojo, a través de los planes de estudio!
Sin embargo, la educación es un derecho primario de los padres, de acuerdo con sus creencias y valores morales. El Estado tiene una misión subsidiaria y de apoyo a las familias. Por ello, como cada español goza del derecho constitucional a la gratuidad de educación, el Gobierno Central y el de las Comunidades Autónomas deben hacer posible, de modo real, que cualquier padre tenga la posibilidad de elegir el centro educativo que piense que es más idóneo para la educación de sus hijos, sin que se vea condicionado por los recursos económicos. Para garantizar el ejercicio de esta libertad fundamental, es necesario:
Subvencionar, por coste real del puesto escolar, a los centros privados (los públicos obviamente ya lo están) que lo soliciten y tengan demanda suficiente de alumnado, siempre y cuando cumplan las normas derivadas de nuestra Constitución. Negar, por ejemplo, estas ayudas a los centros cuyos promotores y padres quieren que la enseñanza que se imparta en ellos sea diferenciada, es discriminatorio e injusto. La mayoría de los centros concertados en la actualidad se han visto obligados a pasar de un régimen de enseñanza diferenciada (para chicos o para chicas) a una enseñanza mixta (chicos y chicas en las mismas aulas), pues si no acceden a este requisito, no reciben ayuda económica y tienen que cerrar, privando así de su Proyecto Educativo a numerosas familias.
Hay quienes piensan que un Estado no confesional no debe financiar a los centros educativos que oferten una enseñanza inspirada en principios morales y religiosos no compartidos por la totalidad de los ciudadanos. Sin embargo, nuestra sociedad es plural y es muy importante para la salud social de nuestro país que el Estado respete y promueva esta pluralidad.
Sr. Director, agradecido por esta publicación, me despido con unos ejemplos de la vida diaria. ¿Se imagina que a todos se nos obligara a desayunar con café con leche todos los días? Hay personas que les gusta el café solo, a otras cortado, las hay que prefieren leche con cacao, etc. ¿Por qué no atender estas preferencias? ¿Qué decir si sólo pudiéramos leer un periódico o conectar con un solo canal de televisión?
Atentamente,
José Padial Ojeda