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La Guardia Civil reconoce por escrito al Juzgado nº 4 de Ceuta que "a veces vulnera las leyes" en materia de inmigración
El Instituto Armado alega el cumplimiento de "órdenes verbales"
Publicada en MeliYa el 27 de diciembre de 2005
C.D.
La Guardia Civil ha reconocido en un escrito oficial remitido al Juzgado número 4 de Ceuta que a veces vulnera la normativa cuando detienen a un inmigrante indocumentado.
Es la primera vez que el Instituto Armado admite, y por escrito, el incumplimiento ocasional de la Ley de Extranjería durante sus tareas de vigilancia en el perímetro fronterizo con Marruecos, según informa 'Correo Digital'
El documento, que sirve de recomendación a los guardias destinados en la valla indica textualmente: «Se recuerda (a los agentes) que teniendo en cuenta que en ocasiones no se cumple la normativa, cuando intercepten a un indocumentado hay que llevarlo a dependencias para incoar el expediente de expulsión».
Día de autos El texto forma parte de las pruebas solicitadas por los representantes del porteador marroquí, Mohamed Ezzoubair, de 25 años, que el 6 de abril de 2004 apareció muerto en la frontera de Ceuta con un tiro en la espalda.
Siete guardias civiles -entre ellos, un sargento y un cabo- han sido citados a declarar por esos hechos. Varios de ellos han reconocido que se han llevado a cabo expulsiones ordenadas verbalmente por los mandos.
En el caso de Ezzoubair no hubo parte de expulsión ni se incoaron diligencias sobre las actuaciones efectuadas el día de autos, cuando una patrulla de la Guardia Civil redujo violentamente a un ciudadano marroquí y lo rechazó por el vallado en una zona conocida como el Arroyo del Membrillo.
Cámaras</b< Las cámaras grabaron lo sucedido. En las imágenes se ve a dos guardias que sacan a un individuo de un 'Nissan Patrol' y lo envían a territorio marroquí tras abrir la puerta de la valla.
El individuo vestía chándal azul y zapatillas deportivas, y había perdido parte de la ropa en el forcejeo de la detención.
La Guardia Civil asegura en un informe que esa noche se escucharon disparos en la frontera y lamentos en árabe. Cinco días después apareció el cadáver de Mohamed en el mismo lugar, con la misma ropa, pero sin zapatillas ni pantalones.
La bala alojada en la espalda era del calibre 9 milímetros parabellum y fue recogida por las autoridades marroquíes. El Instituto Armado reconoce que sus miembros usan esa munición, pero puntualiza que no se puede concluir que el disparo lo realizara alguien del cuerpo.
En el escenario del crimen se halló también un tubo hueco de hierro con manchas de sangre. Sin embargo, no se encontraron casquillos en el Arroyo del Membrillo ni en Loma Piniers, donde se produjo la detención.