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Detenidas en Melilla 13 personas por un presunto delito de blanqueo de dinero

La operación, que también se ha efectuado en Ceuta y Málaga, continúa abierta

Publicada en MeliYa el 16 de noviembre de 2005

C.G.S./MeliYa.com

Agentes de la Dirección General de la Policía pertenecientes a la Brigada de Delincuencia Económica de la UDEV y de las Jefaturas Superiores de Ceuta y Melilla y Comisaría Provincial de Málaga, han desarticulado una organización delictiva, radicada en Melilla, que blanqueó al menos 350 millones de euros y que extendió sus actividades a Ceuta, Málaga y otras zonas del sur de la Península. Como consecuencia de ello, han sido detenidas 18 personas, 13 de ellas en Melilla, 2 en Málaga y 3 en Ceuta.

Los integrantes de la red, según ha informado el Ministerio del Interior, ingresaban en diferentes entidades bancarias españolas importantes cantidades de dinero en efectivo que eran transferidas a varios países del sudeste asiático, donde eran recibidos por empresas dedicadas a la exportación o elaboración de productos manufacturados.

Los detenidos utilizaban un sistema de compensación pagando con dinero que procedía del tráfico de estupefacientes las importaciones realizadas desde Oriente por comerciantes marroquíes.

Entre los detenidos en esta operación, que ha sido denominada “Saco”, se encuentra un abogado con despacho profesional en la capital malagueña, y han participado más de 150 policías de diferentes plantillas.

Se trata, según el Ministerio del Interior, de un nuevo golpe asestado por la Policía a las redes criminales especializadas en el lavado de dinero negro procedente del tráfico de estupefacientes.

Las investigaciones se iniciaron en septiembre de 2003 en torno a una serie de grupos relacionados con el blanqueo de dinero procedente del narcotráfico y otros delitos, organizados principalmente desde la ciudad de Melilla. A lo largo de la investigación, la Policía ha podido determinar la existencia de una serie de grupos que, de manera escalonada en el tiempo, bajo una operativa común y siguiendo instrucciones recibidas desde Marruecos, ingresaban elevadísimas cantidades de dinero en efectivo, de origen desconocido, en diferentes sucursales bancarias de la ciudad de Melilla y otras zonas del sur peninsular.

El objetivo final de estos abonos en cuenta era su transferencia inmediata al exterior, principalmente a países del sudeste asiático, como presuntos pagos por importaciones de mercancías, tratando de justificar sus operaciones ficticias como derivadas de su condición de comerciantes.

El volumen de los ingresos en efectivo realizados por estos grupos en diferentes entidades bancarias, supera ampliamente los 350 millones de euros. Además, en el transcurso de la operación se han bloqueado más de doscientas cuentas bancarias aperturadas en dieciocho entidades diferentes, y se han realizado anotaciones preventivas referidas a la prohibición de enajenar numerosos inmuebles propiedad de los detenidos. Las viviendas están radicadas fundamentalmente en Melilla, Ceuta y Zaragoza, valoradas en varios millones de euros

Una de las personas que podría estar detrás de estas actividades, aunque no la única, es un comerciante de Melilla de origen marroquí, quien ha mantenido estrechas relaciones y comparte sociedades con un conocido narcotraficante con abundantes conexiones con el tráfico de estupefacientes a nivel internacional. En sus operaciones de blanqueo contaba con la participación de un abogado con despacho profesional en Málaga quien, a través de su padre, abrió diversas cuentas en esa ciudad al objeto de continuar con las operaciones ilícitas de la organización a raíz de las sospechas levantadas en distintas entidades bancarias de Melilla. A su vez, otros integrantes de esta red han sido investigados por su implicación directa en el tráfico de estupefacientes.

Cabe destacar que antes de la entrada en vigor del euro, la mayoría de los abonos en efectivo se efectuaron en divisas europeas, como florines holandeses, francos franceses o libras esterlinas, siempre por elevadas cantidades y con una periodicidad diaria.

El citado comerciante desarrollaba operaciones relacionadas con la importación, al parecer fraudulenta, de productos manufacturados desde países asiáticos, entre los que cabría destacar falsificaciones integrales de repuestos de automóvil y prendas textiles. Ello da lugar a su implicación en otro tipo de delitos contra la propiedad industrial, contrabando y/o contra la Hacienda pública, que tienen un ajuste claro con las actividades citadas, y que no son otras que el pago de presuntas importaciones de mercancías desde esos países.

El contrabando en Marruecos y en particular el que pasa por Ceuta y Melilla, recuerda el Ministerio del Interior, es una de las principales actividades a las que se dedica gran parte de la población residente en ambos lados de la frontera. Es uno de los objetivos donde han diversificado sus operaciones los grupos organizados dedicados al tráfico de hachís.

Debido a las ingentes cantidades de dinero que el narcotráfico genera, estas organizaciones extienden sus actividades a diferentes sectores, tanto lícitos o ilícitos, siendo la del contrabando de mercancías hacia Marruecos una de las más importantes por los elevados beneficios obtenidos, sirviendo como fondo de divisas para la importación de bienes de consumo.

Según declaraciones efectuadas por el ministro de Economía marroquí, unas 45.000 personas viven en Marruecos del contrabando, vinculándolo con el tráfico de drogas, el blanqueo de dinero y las redes de financiación del terrorismo.

El dinero, según es ingresado en efectivo, es transferido inmediatamente al exterior, principalmente a países del sudeste asiático, siendo sus beneficiarios o destinatarios empresas dedicadas a la exportación o a la elaboración de productos manufacturados. Las instrucciones y datos relativos a los beneficiarios de las transferencias, les son facilitados desde Marruecos, vía fax o por otros medios de comunicación, utilizando un sistema de compensación, pagando con dinero presuntamente del narcotráfico las posibles importaciones realizadas por comerciantes marroquíes. Estos últimos entregarían el equivalente a un “broker”, que lo haría llegar a las organizaciones de tráfico de hachís. Algunas de las transferencias, si bien en pequeños importes, también se han dirigido a personas relacionadas con el tráfico de estupefacientes. Además el dinero parece proceder de Marruecos, ya que los integrantes de los escalones inferiores han venido cruzando casi a diario la frontera, se ha detectado alguna entrega de dinero y las operaciones son solicitadas desde su país (Nador, Casablanca, etc).

Si bien se han visto afectados numerosos bancos y cajas, la gran mayoría radicadas en Melilla, se ha podido comprobar que pasado un tiempo los sujetos investigados dejaban de operar, ya que no consiguieron acreditar suficientemente mediante facturas u otros documentos mercantiles la realidad de sus operaciones cuando así se lo requirieron. Debido a estas circunstancias y para continuar con sus actividades, bien recurrían a otras entidades, o bien a otras personas que se desplazaban a otras ciudades y abrían nuevas cuentas.

Para algunas entidades bancarias este tipo de operaciones no despertaron en principio la sospecha o alarma que si lo provocaron en otras, no considerándolas como actividades relacionadas con el blanqueo de fondos, cuando la media de los ingresos diarios en efectivo realizada por personas a título individual eran muy elevadas, sin que acreditasen el origen del dinero, estando rodeadas de numerosas irregularidades.

En total se han practicado 17 registros en domicilios y en un despacho profesional y se han intervenido 15 automóviles de lujo, cuatro máquinas contadoras de dinero, tres pistolas y una importante cantidad de dinero en efectivo (350.000 euros y 180.000 dirhams), gran cantidad de joyas y oro, ordenadores, teléfonos móviles, faxes, documentación bancaria y comercial, así como escrituras de sociedades, contratos privados de sociedades y propiedades. Además, se han intervenido más de doscientas cuentas bloqueadas en dieciocho entidades bancarias y catorce propiedades inmobiliarias intervenidas (once en Melilla, dos en Ceuta y una en Zaragoza).