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Antonio Bravo, Cronista Oficial: "ya es posible hablar de una Melilla neolítica"

El Instituto de Cultura Mediterránea ofrece a los melillenses los deslumbrantes hallazgos del poblado de Zafrin

Publicada en MeliYa el 21 de junio de 2006

Salvador Ramírez

El Instituto de Cultura Mediterránea (ICM) demuestra en la sala de exposiciones de la Fundación Gaselec hasta qué punto han sido importantes los resultados de casi siete años de trabajo en la isla del Congreso (Chafarinas) y lo hace con rigor y con imaginación, idealizando las condiciones de vida de unos seres humanos vecinos del archipiélago hace 6.500 años, cuando las tres islas estaban unidas por tierra con Cabo de Agua.

Uno de los comisarios e impulsores de la exposición, el Cronista Oficial de Melilla, Antonio Bravo Nieto, justifica la iniciativa: “como no resulta fácil ir a Chafarinas, hemos querido traer Chafarinas a Melilla”.

El hallazgo de un enclave neolítico de Zafrín , al norte del Congreso, y la cantidad de restos encontrados permiten hablar de la Melilla del Neolítico, según Bravo Nieto. Si hay constancia del origen púnico-fenicio de la ciudad y las posteriores civilizaciones que la poblaron, a partir de ahora, gracias a los trabajos coordinados por el ICM, se puede hablar de la Melilla neolítica.

“No es nada fácil documentarlo, pero tuvimos la suerte de encontrar el poblado de Zafrin”, reconoce el historiador quien, además, destaca el hecho de que el de Chafarinas es uno de los poquísimos yacimientos del Neolítico que han podido trabajarse en España.

Otra suerte para ICM y su equipo de investigadores: Chafarinas comenzó a sufrir los efectos de la glaciación, subió el nivel del mar y cuando comenzaba a desligarse del continente, la tribu del poblado de Zafrin se fue del archipiélago. Ya nadie pisó sobre el enclave hasta la llegada de los arqueólogos melillenses, de ahí la riqueza de los hallazgos, ninguna civilización acabó con las huellas de la civilización neolítica.

La institución no ha estado sola -no podía estarlo- en el empeño de ofrecer a los melillenses la prehistórica muestra. El Ministerio de Medio Ambiente a través del Organismo Autónomo de Parques y Jardines, la Consejería de Cultura de la Ciudad Autónoma, la Fundación Gaselec, el Ministerio de Defensa, el Centro de Hijos de Chafarinas, la Universidad de Valladolid y un buen número de particulares han hecho posible el alarde del Instituto de Cultura Mediterránea.

Antonio Bravo, Sonia Gámez, coordinadora de las campañas en Chafarinas, y Rafael Hernández han explicado los pormenores de la exposición que comienza, en la planta baja, con una serie de recursos, fotografías y carteles de todo lo que se ha hecho en el archipiélago.

A lo largo de la escalera que comunica al primer piso, se muestra una colección de fotografías y objetos de la vida cotidiana en Chafarinas a lo largo del siglo XX. En el primer piso destacan la imagen de San Juan Bautista, rescatada del templo isleño, y un farol que sirvió durante años en la baliza anunciadora.

El grueso de la muestra está en el primer piso con la recreación de una cabaña y un hogar de hace 6.500 años. Las idealizaciones están cargadas de restos originales, productos de las diferentes campañas, destacando la magnífica colección de cerámica, sílex y los restos óseos.

Antonio Bravo confirma que gracias a los hallazgos se conoce la economía de los hombres del Neolítico próximo Melilla: cazaban, conocían de domesticación, pescaban, cocinaban y tenían armas porque se encontró un hacha que todavía hoy corta.

Ningún melillense se debería perder la exposición porque como mantienen sus comisarios se trata de “la culminación de un proyecto gestado netamente desde una entidad melillense” a través del cual se muestran “los resultados de unos trabajos hoy reconocidos plenamente por la comunidad científica nacional e internacional”.