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Antonio Dorado Soto presenta su renuncia a Benedicto XVI al alcanzar los 75 años de edad
En cumplimiento del Derecho Canónico
Publicada en MeliYa el 18 de junio de 2006
Redacción
El obispo de Málaga y Melilla, Antonio Dorado Soto, ha presentado su renuncia al Papa Benedicto XVI al alcanzar los 75 años de edad, tal y como establece el Derecho Canónico, ha informado la Diócesis.
La renuncia del prelado se ha producido a través de una carta enviada al Pontífice que supone «la disponibilidad del prelado malagueño para seguir o cesar al frente de la Diócesis».
De esta forma, Benedicto XVI tiene plena libertad, de acuerdo con el Derecho Canónico, para decidir el momento de aceptar la renuncia de Dorado Soto, quien cumple 75 años el próximo 18 de junio.
Antonio Dorado Soto (Toledo, 1931) es obispo de Málaga y Melilla desde marzo de 1993 y ejerce asimismo la presidencia de la Comisión de Educación de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Entre 1943 y 1951 realizó estudios eclesiásticos en el Seminario de Toledo y en 1956 se licenció en Teología en la Universidad de Comillas.
En 1965 se trasladó a la Diócesis de Guadix-Baza (Granada), donde fue nombrado vicario general y en la que en 1970 fue designado, a petición de sacerdotes y seglares, obispo de Guadix-Baza, sede en la que permaneció hasta 1973, cuando pasó al frente de la Diócesis de Cádiz-Ceuta.
Sustituyó a Buxarrais Desde el 26 de marzo de 1993 es obispo de Málaga, diócesis en la que sustituyó a Ramón Buxarrais quien en 1991 presentó la renuncia por «problemas de salud» y cuya sede quedó bajo la administración de Fernando Sebastián, hasta la toma de posesión de Dorado.
Durante esta etapa (1993-1996) Antonio Dorado presidió la Comisión de Enseñanza de la Conferencia Episcopal (CEE), puesto en el que fue reelegido en 1996 para un segundo trienio.
En este cargo negoció, junto a los arzobispos Elías Yanes y José Delicado, durante el Gobierno de Felipe González, la situación de la asignatura de religión en la escuela pública, y durante el primer Gobierno de José María Aznar, siendo ministro de Educación Mariano Rajoy, la situación de los profesores de religión, que desde 1998 son contratados y pagados por el Estado, manteniendo los obispos la prerrogativa de seleccionarlos.
En marzo de 2005, en el transcurso de la LXXXIV Asamblea plenaria de los obispos para la renovación de cargos, Antonio Dorado fue elegido por un periodo de tres años, presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, en sustitución de Antonio Cañizares.
Como tal, Dorado forma parte además desde esa fecha del Comité Ejecutivo de la comisión Permanente del episcopado español.