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Miles de musulmanes celebran este fin de semana la fiesta religiosa de la Zauia Alauia

En conmemoración del 61 aniversario de la muerte del fundador de la Zauia Alauia

Publicada en MeliYa el 15 de julio de 2006

Redacción

Miles musulmanes celebran este fin de semana en Melilla la fiesta religiosa de la Zauia Alauia, a la que suelen asistir alrededor de 2.000 personas procedentes especialmente de Marruecos y la península.

Esta fiesta religiosa, que conmemora el 61 aniversario de la muerte del fundador de la Zauia Alauia, el santón Sied Mohamedi At-Tahiri, se celebra en el Cerro de la Palma Santa de Melilla. Hasta allí han llegan los peregrinos procedentes de Marruecos , Argelia y diferentes enclaves peninsulares.

Esta fiesta religiosa se celebra en memoria de Sied Mohamedi At-Tahiri, quien en la década de los años veinte del siglo pasado estuvo en prisión siete años en las cárceles militares de Rostrogordo y del Monte María Cristina en Melilla por el miedo que inspiraba la gran cantidad de fieles musulmanes que concentraba, y en la misma prisión consiguió que todos los presos se hicieran peregrinos.

Ante esta circunstancia, Alfonso XIII le dio libertad para que continuara con su mezquita en Melilla y cuando murió en 1946 , fue su hijo el que continuó con ella hasta ahora, cuando se cumplen 58 años de la conmemoración de la muerte de su fundador.

Este fin de semana, estos peregrinos venidos de ciudades marroquíes como Casablanca, Fez, Rabat o Alhucemas, varias ciudades andaluzas y peninsulares y de los barrios musulmanes de la propia ciudad autónoma, rezan el Corán en el Cerro de la Palma Santa.

Durante el fin de semana, los peregrinos -principalmente hombres, aunque también hay un grupo más reducido de mujeres que rezan aparte-, consumen miles de kilos de carne de tres toros sacrificados para la ocasión, tortas y de panes, sandías y verduras adquiridos con las aportaciones de los fieles musulmanes.

El momento más importante de la fiesta será el gran rezo que comenzará a las 23.00 horas del sábado y se prolongará hasta el domingo por la mañana, en una noche en la que los peregrinos no duermen y en la que van ataviados con chilabas blancas que simbolizan la "pureza del corazón", y que suele contar con la asistencia del presidente de la Ciudad Autónoma y el delegado del Gobierno.