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Antonio Ramos propone abrir los corazones al amor a Dios y a las personas
El vicario episcopal apuesta por el "amor puro y desinteresado" en la homilía de San José
Publicada en MeliYa el 21 de marzo de 2006
El vicario episcopal, Antonio Ramos Ayala, aprovechó la celebración del día de San José para, comentando en homilía la actitud de Jesús en el Templo de Jerusalén, recomendar a los fieles melillenses que “el corazón se mueva por amor puro y desinteresado, amor a las personas y a Dios”.
Ramos planteó sus primeros comentarios en términos de interrogación: ¿cómo Jesús, que predicó el amor al prójimo a lo largo de todo su apostolado, arremete contra los mercaderes del templo?, o mejor, ¿qué hicieron los mercaderes para que Jesús se comportara con violencia hacia ellos?.
El vicario episcopal detalló que aquellos comerciantes aprovechaban el culto a Dios para enriquecerse y, en consecuencia, con su diligencia, “Jesús luchó contra un comercio que se estaba generando a la sombra de Dios”.
Antonio Ramos relató una anécdota que “dicen” sucedió hace tiempo. Estaba Dios jugando al escondite con el hombre pero el hombre siempre le ganaba porque Dios no encontraba el lugar adecuado para esconderse.
Escondite Entonces, pasó por allá el diablo y Dios le preguntó dónde esconderse para ganarle al hombre. Dicen que el demonio le recomendó: “escóndete en el corazón de cada persona”. Ramos Ayala cree que “muchos buscan a Dios en todos los sitios imaginables, menos en su propio corazón”.
Puede que algunos cristianos opten por vivir una fe “que no se plantea la conversión de sus corazones a Dios”, o que practiquen, según el vicario una especie de “comercio religioso”, esto es, ofrecer a Dios algo a cambio de una contraprestación.
Antonio Ramos recuerda que Dios dice que “misericordia, quiero, no sacrificios”. En suma, Dios quiere un corazón nuevo en los cristianos, “un corazón sensible, humano, cercano, un corazón de carne, no de piedra”.