Local

Ceuta toma nota de Melilla a la hora de combatir la ola de medusas con redes baleares de malla densa

Con el fin de intentar frenar el problema

Publicada en MeliYa el 16 de julio de 2006

S.R.

Muchas zonas del litoral mediterráneo sufren estos días la invasión de cientos de medusas que, además de propinar dolorosas picaduras a los bañistas, ocasionan numerosas pérdidas económicas. Para intentar frenar el problema, comunidades y ayuntamientos están adoptando medidas dirigidas a evitar la llegada a la costa de estos animales de aspecto gelatinoso.

El modelo de red balear, prácticamente ciega y poco porosa que se utiliza en Melilla y otras demarcaciones mediterráneas se consolida como uno de los más eficaces a la hora de combatir las molestas y urticarias consecuencias de la rozadura con el animal.

La instalación de redes que impidan el paso de las medusas es una de principales acciones. En la zona del Mar Menor se implantaron hace ya casi una década. Pero este sistema tiene varios problemas: las redes pueden ser arrastradas si el viento es fuerte y las medusas pueden saltarlas cuando hay oleaje.

A estos inconvenientes, Josep María Gili, investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Ciencias del Mar de Cataluña, añade el de la porosidad de las mallas, lo que conlleva que los filamentos de las medusas e incluso sus brazos pueden atravesar las redes.

Además, las mallas no sólo matan a las medusas, sino también a otras especies. Las aguas del Mar Menor se encuentran también protegidas por parejas de barcos de extracción.

Uno de ellos está unido a un extremo de la malla y permanece en el lugar, mientras que el otro va cerrando un cerco con la red y atrapando las medusas. Una vez llenas las bodegas, los ejemplares acaban en una zanja.

Ceuta ha aprendido de las experiencias de Murcia y Melilla. Este año se están instalando en la bahía sur 1.260 metros de mallas prácticamente ciegas, con lo cual existen menos posibilidades de que se cuelen fragmentos de medusas. Además, dos barcos con filtros recogen ejemplares en el mar.