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El arte de Melilla se une a la Ciudad Autónoma para rendir homenaje a Antonia de los Reyes

La gran bailaora y profesora de baile recibe el cariño de familia, instituciones y emocionados melillenses

Publicada en MeliYa el 21 de junio de 2006

Salvador Ramírez

Antonia de los Reyes ha recibido el homenaje que merecía, el de la Ciudad Autónoma y el del mundo del arte de Melilla, volcado en el reconocimiento a una bailaora de postín, una flamenca que lo ha dado todo y ha dejado una herencia de alumnos y alumnas que hacen perenne su poderío sobre los escenarios.

La homenajeada ha trabajado en los mejores tablaos de toda España acompañando a un ángel del flamenco y la tonadilla, el malagueño Miguel de los Reyes, mítico interprete que llegó a actuar en Melilla, la última vez en la sala de fiestas El Jardín, con su cuadro flamenco.

Antonia de los Reyes ha recibido el cariño de los suyos. Gonzalo Carmona, generoso, no sólo cantó la obra cumbre de los maestros León y Solano, 'El clavel', sino que aportó su grupo de baile en una coreografía que decidió encabezar el propio Carmona.

María del Carmen Florido, siempre presta a brindar colaboración a la cultura melillense, dispuso a sus alumnas sobre en escenario del Palacio de Exposiciones y Congresos para, como en el caso anterior, ella incluida, dar una lección de buen gusto.

No quiso perderse el acontecimiento en honor a Antonia de los Reyes el presidente de Solera Flamenca, Pepe Pozo, quien con la guitarra de Juan López Soler y el apoyo por fiestas de Simón Salada 'Sali', regaló el toque de cante serio al gran festival.

Antonia estaba esperando a su nieta, Miriam, y tuvo que aguantar hasta casi el final de la velada. Pero mereció la pena esperar. La hija mayor de Fali y Mariló estuvo espléndida con el acompañamiento de Arte y Calé. Se arrancó por jaleos y remató con una rumba sentida y magníficamente interpretada.

Y luego Arte y Calé en exclusiva. Este grupo melillense tiene el duende capaz de movilizar a un escuadrón de Caballería, el ímpetu necesario para demoler las murallas de Jericó y la gracia y maestría que sólo Juanma, Agus y compañía son capaces de transmitir al público.

Fin de fiesta: la inmensa mayoría de los actuantes subieron para cantarle a coro a Antonia de los Reyes, llevaron a la homenajeada al escenario, la hicieron bailar y escribieron, en fin, una inolvidable página en el libro del arte y la costumbre popular melillense.

Un poema dedicado a Antonia por Adeli Navarro dio paso a la materialización del homenaje cuando Simi Chocrón y Carmina San Martín entregaron a la artista la placa de reconocimiento y un ramo de flores entre el fervor popular. Cultuta y Festejos, todo hay que decirlo, han acertado, han hecho justicia y han escenificado un homenaje pleno de arte y cariño.