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El capellán castrense Miguel Ángel García pasa a dirigir el Seminario Castrense tras su paso por Melilla
Tiene 38 años y alcanzó el empleo de comandante de las Fuerzas Armadas
Publicada en MeliYa el 10 de abril de 2006
MeliYa.com
Miguel Ángel García ya no viste el uniforme militar con los galones dorados sobre fondo púrpura. Aquel distintivo que llevaba junto al hombro le valía la consideración de comandante en las Fuerzas Armadas. Pero en Melilla el colectivo cristiano y el castrense recuerdan con cariño a este sacerdote.
Poeque él sigue siendo militar... Concretamente, cura castrense. Ahora ya con la tradicional sotana, y a sus 38 años, es el rector del seminario castrense en el que se forman durante cinco años los aspirantes a realizar su labor pastoral en los cuarteles.
A Miguel esta suerte de segunda vocación le viene de familia. Es hijo y nieto de militares y tiene muchos más parientes en el Ejército. «Para ser cura castrense sólo hay que ser normal», asegura. Sin embargo, su trabajo se realiza en un ambiente muy distinto al de la parroquia.
Misión entre soldados De su época en Melilla, Miguel recuerda los desplazamientos en helicóptero, una vez al mes, a las Islas Chafarinas o las Alhucemas; los consejos espirituales «de emergencia» que ofrecía a los soldados musulmanes. «Les decía que rezaran un poco más a Alá», reconoce; su misión a Kosovo y Macedonia... En general, su labor consiste en ofrecer apoyo religioso –«y anímico en el caso de los agnósticos»– a la tropa. En ocasiones, el pater, como se conoce al capellán castrense, media entre soldado y oficial.
También da charlas de ética, obligatorias para todos, y religiosas, que son voluntarias.
Para entrar en el seminario, sito en Madrid y que tiene carácter de internado, al menos hay que tener la selectividad aprobada. Los que acaban tendrán un contrato temporal de ocho años, pero desde el tercero ya pueden opositar para una plaza fija en las Fuerzas Armadas.