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El 'plan renove' de Edone mantiene al grupo melillense en lo más alto del heavy metal español
Excepcional concierto de metal en el Parque Hernández
Publicada en MeliYa el 4 de septiembre de 2006
Salvador Ramírez/Rojas y Berenguer
Que el grupo melillense Edone es uno de los mejores avales del heavy metal español queda fuera de toda duda si se toma puntual nota de su trayectoria artística. Son requeridos en acontecimientos nacionales y dan sobrado crédito a las expectativas.
Que Edone fascina a la familia del metal melillense es obvio, se viene viendo en sus comparecencias. Sus admiradores se hacen mayores, con el paso de los años, pero la fidelidad al grupo es un seguro de vida.
La última cita de Edone -Feria de Septiembre 2006- tenía su complicación. De sus cinco componentes, dos -Manolo y Jesús- han dicho 'hasta luego' a Edone. Manolo se ha casado con Blanca y, vaya, los esquemas vitales cambian desde que se pasa por el Registro Civil.
Jesús ha dejado Melilla por motivos profesionales. Guitarra rítmica y bajo planteaban una situación de vacío difícil de soslayar. El reto tenía bemoles. Rayo, Jose Mari y Lázaro otearon la línea del horizonte musical. No es fácil sustituir a dos inmensos músicos como Manolo y Jesús.
Sonó la flauta, o más bien, las cuerdas metálicas de otro bajo y otra guitarra: Jordi y Salva. Con un desparpajo que roza la insolencia, un magisterio impropio de sus escandalosamente cortas edades y una puesta en escena de auténticos veteranos, los dos nuevos 'edones' han minimizado la pérdida por la ausencia de Manolo y Jesús hasta el punto de que la inflexión del grupo hace albergar más que fundadas esperanzas de futuro.
Lázaro es un hombre generoso -también Rayo y Jose Mari- pero resaltamos la generosidad del sublime solista por su labor de compañerismo hacia los nuevos. Él, que procede de otra galaxia, que se ha convertido en objeto de culto para los heavies, arropó a los nuevos fichajes y hasta dio oportunidades. Eso es bondad, complicidad y, lo dicho, generosidad.
Magistral José Ángel 'Rayo' González con la percusión. 'Rayo' va a más, vive el concierto con la intensidad que requiere la especialidad. Marca la pauta de ritmos y levanta a la gente con sus soberbias interpretaciones. Finalizó la hora y 40 minutos de actuación empapado de sudor y no menos empapado del cariño y admiración de los aficionados.
La voz de Jose Mari -¿casi lírica?- volvió a deslumbrar. El límite de sus registros está aún por determinar. Arte al margen, el conductor de Edone, anduvo, como siempre, simpático, cómplice de sus incondicionales. Y hasta dio su consabido consejo.
Jordi y Salva son los activos emergentes. Subir al escenario con los tres anteriores maestros es ya de por sí un terrible compromiso pero si se afirma -y se puede afirmar sin temor a error- que desempeñaron sus cometidos con solvencia y hasta brillantez, la conclusión es clara: el heavy metal melillense está en alza, la cantera es mejor que la de la Selección Española de Baloncesto. Habemos metalis.