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El PP eleva el listón de caso 'capitán del Tercio' y pide la comparecencia de José Luis Rodríguez Zapatero en el Pleno del Congreso

El principal partido de la oposición califica de "grave" la situación creada

Publicada en MeliYa el 19 de enero de 2006

Salvador Ramírez

La historia de la carta emitida por el capitán de Infantería destinado en el Tercio Gran Capitán de Melilla, Roberto González Calderón, sigue provocando reacciones en organizaciones políticas y asociativas del país.

Mientras el jefe de la primera compañía de la Bandera Comandante Francisco Franco, guarda el arresto domiciliario impuesto por sus mandos en su casa de la calle del Duque de Almodóvar, El Partido Popular ha pedido la comparecencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero ante el Pleno del Congreso.

Eduardo Zaplana no ha tenido pelos en la lengua: “están pasando cosas muy graves que no sucedían desde 1982 y lo que ocurre no es normal”. La petición de los 'populares' ya ha sido comentada por el Grupo Socialista, cuyo portavoz Diego López Garrido entiende que el PP sólo quiere “enredar, hacer ruido y desprestigiar a España”, exagerando el problema suscitado por el capitán melillense, según informa Terra Actualidad.

El Partido Popular no ha dudado en subir la categoría de la comparecencia parlamentaria por cuanto si hace una semana pedía explicaciones al ministro de Defensa, José Bono, por las declaraciones del ex-jefe de la Fuerza Terrestre, ahora apunta directamente al titular de Presidencia del Gobierno.

La comentada presencia, a petición del PP, de Rodríguez Zapatero en el Pleno de la Cámara Baja, no obstante, tiene que ser debatida en el seno de la Diputación Permanente del Congreso la próxima semana, institución en la que el PSOE tiene mayoría.

Asociación de militares Por otra parte, el secretario y portavoz de la Asociación Unificada de Militares (AUME), Mariano Casado, no ha querido valorar el contenido de la carta que Gozález Calderón remitió al diario Melilla Hoy, limitándose a señalar que “los reproches, si se merecen, deben darse dentro de las distintas unidades y con la legislación disciplinaria en la mano”, informa el portal digital Terra.

Casado aclara que “los militares conocen puntualmente sus deberes cotidianos”, en respuesta a unas anteriores declaraciones de José Bono a quien recomienda que sus declaraciones “tienen que ser ajustadas y no generar más inquietud”.

AUME apuesta por la creación de foros de opinión para los profesionales de la milicia. La ausencia de éstos puede provocar “que los militares tengan que buscar otro tipo de cauces para expresar sus inquietudes”. La familia castrense, según Casado, “no es ajena a lo que pasa en España, por lo que hay que buscar foros estables y normalizados, sin intervención directa en la vida política”.

Mariano Casado apuesta por legitimar un debate -la opinión de los militares- de manera que acontecimientos como el de Melilla “no enturbien este debate y no tengan la capacidad de intervenir en el avance de los derechos y libertades de los militares, entre los que tienen que estar la libertad de expresión y el derecho de asociación”.

Alzamientos nacionales Mucho más crítico con la 'carta del capitán' ha sido el portavoz del Bloque Nacionalista en el Congreso, Francisco Rodríguez a quien no le escasean calificativos tales como “campaña perfectamente orquestada”, “amenazas” y “antesala del golpismo”, todo ello dentro de una asociación directa con la campaña de “agitación política del PP”.

El contenido de la misiva de González Calderón es, para Rodríguez, muestra de “posiciones que en otros tiempos valieron para justificar alzamientos nacionales contra el régimen establecido y en contra de la democracia y el pluralismo”.

El BNG ha registrado una batería de preguntas dirigidas al Gobierno, una de ellas dice textualmente: “No cree el Gobierno que existe un paralelismo entre la agitación política del principal partido de la oposición y estos posicionamientos puntuales de algunos militares”.

Francisco Rodríguez recomienda al ministro de Defensa, José Bono, que cuide “de sus intervenciones públicas, que prevalezca el respeto por los valores democráticos por encima de concepciones más que discutibles sobre una visión de España como única posible”.

Los nacionalistas gallegos también quieren saber, de boca del Gobierno Zapatero, acerca del rol de la familia castrense: “¿no resulta evidente que la reforma constitucional debería conllevar una nueva redacción sobre el papel del Ejército en un Estado democrático y plural como el español?”.