Local
El relevo en el mando de Comandacia General llega cargado de afinidades políticas y desencuentros personales
Vicente Díaz de Villegas Herrerías toma posesión de su cargo a las 12.00 en el Salón del Trono
Publicada en MeliYa el 6 de marzo de 2006
El relevo en el mando de la Comandancia General de Melilla, tras el cese del general de División, Francisco Fernández, el pasado viernes en Consejo de Ministros, viene cargado de polémica e interpretaciones que afectan tanto al cesado como a su sucesor en el cargo, el también general de División, Vicente Díaz de Villegas Herrerías.
Pocos esperaban el cese de Fernández Sánchez y ni el Gobierno ni el Ministerio de Defensa han explicado la decisión. Sólo se sabe que su salida de Melilla se produce a propuesta del ministro del área, José Bono, que atiende una petición del jefe de la Fuerza Terrestre, teniente general Pitarch Bartolomé.
Diario Crítico señala que poco antes de su relevo, el general Fernández Sánchez celebró una reunión “tensa” con Pedro Pitarch Bartolomé en la que el jefe de la Fuerza terrestre pidió explicaciones al todavía comandante general de Melilla sobre las letras de unas “chirigotas carnavaleras racistas” en la que tomaron parte soldados profesionales de la guarnición melillense.
El mismo portal digital destaca que Fernández Sánchez estaba al mando de la Zona Militar de Melilla cuando el capitán legionario, Roberto González Calderón, publicó una carta manifestando su deseo de comparecer -con su compañía legionaria- en las puertas del Ministerio de Defensa para hacer entrega de una carta al mismísimo Bono.
Fuentes castrenses de la ciudad apuntan que Fernández y Pitarch son compañeros de promoción, concretamente la XXIII de Infantería y siendo más antiguo Fernández Sánchez, tuvo que ver cómo su compañero más moderno en el escalafón alcanzaba antes que él las tres estrellas de teniente general.
De cualquier forma, el relevo de Francisco Fernández al frente de la Comandancia General ha causado “sorpresa y malestar” en algunos círculos castrenses del Cuartel General del Ejército, según informa el Foro Milicia y Democracia.
Lo que parece claro es que no hay sintonía entre Fernández Sánchez y su jefe inmediato, así lo sugería el diario El País en su edición del domingo, 6 de marzo. El ya ex comandante general no ha finalizado el período ejecutivo de su carrera militar y pasa, en consecuencia, a la situación de disponible, tras casi tres años en Melilla como responsable de la Zona.
Por su parte, Vicente Díaz de Villegas Herrería, el nuevo comandante general, tampoco escapa a la polémica ya que, según el rotativo madrileño, “fue postergado” por el anterior Gobierno. Federico Trillo llegó a vetarlo como jefe de la Brigada Plus Ultra enviada a Iraq en agosto de 2003.
El País también habla de otro sacrificado del por aquel entonces ministro de Defensa: el hoy teniente general Pedro Pitarch Bartolomé: “fue puesto en la lista negra después de que éste discrepara del modo en que se abordó la limpieza de las costas gallegas durante la catástrife del Prestige”.
El resultado de esta sucesión de afinidades y desencuentros se salda con el “rescate” de Díaz de Villegas a cargo del propio José Bono quien ordena su ascenso a general de División. También el ministro de Defensa habilita a Pitarch y le hace jefe de la Fuerza Terrestre cerrando de un plumazo la crisis abierta por el general Mena y sus declaraciones del pasado Día de la Pascua Militar.
Pedro Pitarch vuelve a Melilla el martes, 7 de marzo, menos de un mes después de su primer encuentro oficial con Francisco Fernández Sánchez pero viene para cerrar la relación de nombramientos y ceses y para apoyar al nuevo comandante general de Melilla, Vicente Díaz de Villegas Herrerías en el solemne acto que tendrá lugar al mediodía en el Salón del Trono de la Comandancia General, momento en el que se certificará su llegada a la máxima responsabilidad castrense de la ciudad.