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El 'semáforo para ciegos' convierte Melilla en una ciudad más "humanizada" y dignifica la calidad de vida de los invidentes
La red abarcará 40 parejas de semáforos en toda la ciudad y beneficiará a 120 discapacitados
Publicada en MeliYa el 29 de marzo de 2006
Melilla es una ciudad más “humanizada”, en la que se “dignifica la vida” de los más desfavorecidos. Son palabras del presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, para enmarcar la inauguración de un proceso de adaptación de semáforos para invidentes y discapacitados que ha comenzado en la intersección de las calles de Luis de Sotomayor y Marina.
Se trata de un mecanismo sonoro que se acciona por un mando a distancia que da paso al invidente en dos fases, una primera haciéndole notar el cambio con sonidos agudos y repetitivos y una segunda de tonos más graves y espaciados que franquea el paso al invidente interrumpiendo, por el cambio de color, el tránsito de vehículos.
Los 'semáforos sonoros' se irán instalando, hasta un máximo de 40 en diferentes rinconces de Melilla, siempre a petición de la ONCE, entidad colaboradora en la implantación del nuevo sistema, y beneficiará a un total de 120 afiliados a la organización que dirige en Melilla Juan Carlos Rubio.
El coste de instalación del sistema en cada par de semáforos enfrentados asciende a 3.100 euros, cuya financiación corresponde a la Ciudad Autónoma y el mando a distancia asciende a 60 euros que pagará la ONCE aunque también, según Juan José Imbroda, se podría colaborar en su adquisición llegado el caso.
Para el responsable de la ONCE en Melilla los 'semáforos para ciegos' constituyen una “idea es magnífica y responde a nuestra inquietud de años pidiendo condiciones de accesibilidad, ahora este fenómeno será imparable”.
Las mejoras en accesibilidad urbana se trasladan a toda la zona comprendida entre las avenidas de General Aizpuru y Duquesa de la Victoria en la que la Ciudad Autónoma emprenderá obras en el mes de agosto estando prevista su finalización antes de final de año.