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Durante el acto de homanaje que se ha celebrado en la Plaza de España
Imbroda destaca la importancia de respetar la libertad religiosa en el 28º Aniversario de la Constitución Española
El presidente de Melilla destaca los avances conseguidos con la Carta Magna, pero lamenta que se siga asistiendo aún a la acción de nacionalismos radicales que atentan contra ella
Publicada en InfoMelilla el 6 de diciembre de 2006
La Constitución Española cumple hoy, día 6 de diciembre, 28 años, un aniversario que en Melilla, como cada año, se ha celebrado con un acto solemne ante el monolito en homenaje a la Carta Magna existente en la Plaza de España.
Al acto, que se ha visto deslucido debido al fuerte viento reinante en el día de hoy, han asistido las principales autoridades de la ciudad, como el presidente, Juan José Imbroda, el delegado del Gobierno central, José Fernández Chacón, el comandante general, Vicente Díaz de Villegas, el diputado a Cortes, Antonio Gutiérrez, así como numerosos miembros del Gobierno local, representantes de los partidos y los grupos de la oposición, CpM y PSOE, y unos pocos ciudadanos.
Durante el acto, y como viene siendo habitual, el presidente melillense ha pronunciado un discurso en el que, entre otras cosas, ha hecho especial hincapié en el artículo 16 de la Carta Magna, aquel que garantiza la libertad religiosa y que asegura que nadie podrá ser obligado a declarar sobre su religión o sus creencias, así como en el artículo 18, que garantiza el derecho al honor y a la intimidad personal.
En este sentido, Juan José Imbroda ha querido destacar los límites que la Constitución marca en el orden político o religioso, “separando claramente el ámbito del derecho a la intimidad de los ciudadanos e impidiendo que la confesión religiosa sea motivo de límites políticos de ningún tipo a los españoles”.
Al margen de este asunto, durante su discurso, el presidente melillenses ha echado la vista atrás para recordar las “graves incertidumbres” que rodearon la gestación de la Constitución Española, debido a la acción de ETA “que ponían muertos en el camino, mientras que otros recogían las nueces del árbol que aquellos movían”.
Sin embargo, a pesar de aquellos difíciles comienzos, en aquellos momentos “vencimos todos los españoles uniéndonos contra los que se oponían a que España fuera una gran realidad, que alcanzara los parámetros sociales y económicos de las sociedades occidentales, y que los derechos fundamentales de las personas sean el santo y seña de nuestra democracia”.
Sin embargo, hoy, 28 años después de aquello, y a pesar de las grandes cotas de desarrollo que la Carta Magna a procurado para España, el presidente de la Ciudad de Melilla se ha lamentado de que se siga asistiendo “unas veces atónitos y otras indignados”, a las políticas y acciones “que algunos nacionalismos radicales, amparándose en una Constitución que los acoge, arremeten contra ella denostándola por la fuerza o releyéndola constantemente para dejarla en una caricatura algunas veces sin valor”.
Y es que, en su opinión, aún hoy siguen algunos recogiendo las nueces que caen del árbol, “unos apoyados en aquellos que han hecho del imperio del crimen su único discurso y otros aprovechando debilidades políticas y humanas de coyunturales apoyos. Unos y otros el único fin que persiguen es la desaparición de España violentando lo que claramente dicta nuestra historia en común, algo que nunca van a conseguir”.
Por todo ello, Juan José Imbroda cree importante que los españoles todos sean capaces de imbuirse en aquel espíritu constitucional de 1978, “y ser capaces los dos grandes partidos políticos de alcanzar necesarios acuerdos que pongan definitivamente orden y claridad institucional”.
Tras el discurso, el presidente, junto a Chacón y Díaz de Villegas han depositado un ramo de flores a los pies del monolito de la Constitución Española, al tiempo que se hizaba la bandera nacional al son de los acordes del Himno de España.