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Se reconoce oficialmente la figura del profesional

La Asociación de Intérpetes de Lengua de Signos ofrece su servicio de interpretación a los colectivos de personas sordas y oyentes de Melilla

Fundada el día 12 de abril de 2005, nace como resultado del deseo de contar con una entidad aglutinadora de los intereses de los/as intérpretes de lengua de signos y guías-intérpretes de la ciudad

Publicada en InfoMelilla el 25 de noviembre de 2006

S.R./InfoMelilla.com

La Asociación de Intérpretes de Lengua de Signos y Guías-Intérpretes de Melilla (OIDME), informa de la existencia del servicio de interpretación entre el colectivo de personas sordas y oyentes de Melilla.

Fundada el día 12 de abril de 2005, nace como resultado del deseo de contar con una entidad aglutinadora de los intereses de los/as intérpretes de lengua de signos y guías-intérpretes, de la Ciudad Autónoma de Melilla.

El/la Intérprete de Lengua de Signos “sigue estando asociado, para un importante sector social, a la benéfica colaboración de algún familiar, amigo, voluntario o personas que por su vocación ejercen de puente de comunicación entre personas que utilizan distintos modos de comunicación, sin embargo esta figura es un profesional que resuelve algo tan elemental como la comunicación directa entre una persona sorda, sordociega o signante con otra persona normoyente o no signante”.

Profesional La figura profesional del intérprete de lengua de signos inicia su reconocimiento oficial a partir del año 1987 en que, por vez primera, se institucionaliza un servicio de interpretación dirigido a personas sordas. Desde ese momento se ha ido extendiendo la presencia de los/as intérpretes profesionales reglados en todas las Comunidades Autónomas.

Hoy en día, los/as intérpretes de lengua de signos son profesionales y un elemento imprescindible para posibilitar el acceso a la información y a la comunicación de las personas sordas.

Profesionales que tienen que demostrar ante la comunidad sorda sus conocimientos y competencia comunicativa en Lengua de Signos para ejercer su profesión, estando sometidos a un código ético, guardando secreto de los hechos que conozcan en su trabajo y limitándose a interpretar y traducir, sin ejercer ningún tipo de influencia en las manifestaciones de las personas a las que interpreta y ser absolutamente veraz en su transmisión.