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La obra social de la Cofradía de Jesús Cautivo de Medinaceli y María Santísima del Rocío llega nítida a todos los sectores sociales de la ciudad

Desayuno con los residentes del Centro Gámez Morón

Publicada en MeliYa el 14 de abril de 2006

José Ángel González/S.R.

Lo que no se ve, la obra social de las cofradías melillenses, en este caso de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli y María Santísima del Rocío: a punto de montar los Sagrados Titulares, las gentes de Gregorio Castillo dieron una demostración de solidaridad compartiendo unos momentos inolvidables con otra gran familia, los amigos del Centro Gámez Morón.

Un nutrido grupo de residentes se acercó a la Casa de Hermandad, allá en el barrio de la Victoria, junto a María Micaela, para ver cómo los cofrades dan los últimos toques a todo lo necesario para escribir el momento más importante del año, la salida procesional.

De manos de los cofrades y sus monitores, los invitados conocieron todos los detalles organizativos y la trascendencia del papel de la Madre Santa y el Hijo Cautivo.

Como todo encuentro entre amigos que se precie, el Cautivo compartió un tentempié animoso con los residentes del Gámez Morón. A eso se le llama 'abrir las puertas de la Cofradía a Melilla' y, en este caso, a un colectivo melillense tan entrañable.