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La responsable de Cultura recibe al 'embajador plenipotenciario' de Melilla en Aragón, Juan Domínguez Lasierra

El redactor jefe del Heraldo de Aragón lleva años derramando cariño hacia la ciuda que le recibe y promocionando su imagen

Publicada en MeliYa el 11 de marzo de 2006

Salvador Ramírez

La consejera de Cultura, Simi Chocrón, ha recibido en su despacho al periodista y escritor que, acaso, más se interesa y más cariño derrama sobre la ciudad que le recibe, Juan Domínguez Lasierra, en cuyas columnas del Heraldo de Aragón, Melilla tiene siempre eco, difusión y un cortesano y profesional tratamiento periodístico propio de la firma.

Juan Lasierra, como le conocemos por estos pagos, ha visitado la ciudad en calidad de miembro consorte -por su esposa- del jurado calificador del Certamen Internacional de Relato Corto Encarna León. Y dado el interés del literato aragonés, nada mejor que saciar su sed de Melilla en los despachos de la Ciudad Autónoma y, sobre todo, en el de Simi Chocrón, sépase que el maestro Lasierra cultiva con esmero y mimo todo lo concerniente a la cultura melillense.

El articulista baturro -a él le hace gracia esto de baturro, uno lo incluye, también, con cariño- quiere no sólo seguir manteniendo estrechas relaciones con la antigua Rusadir sino institucionalizar la comunicación y extrapolarla a las instituciones mañas y melillenses. Y seguro que lo consigue, máxime si tenemos en cuenta que, en calidad de escudero de gala, Lasierra descansa en el tesón de Pepe Garcés.

Hubo, en el encuentro con la consejera de Cultura, intercambio de recuerdos y mucha complicidad. El día que a Melilla el Gobierno de Rodríguez Zapatero le transfiera las competencias de Exteriores, seguro que Juan Domínguez Lasierra accede con todo merecimiento al cargo de embajador plenipotenciario de Melilla en Aragón y allá adonde lleguen sus doctas y calurosas palabras.

Siempre es un lujo para una ciudad gozar de indiscutido interés y muchos centímetros cuadrados de oraciones promocionales en un periódico de la categoría del Heraldo de Aragón y con la firma del prestigio atesorado por un señor del periodismo: Juan Domínguez Lasierra.