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Llega el otoño, llegan las castañas, un magnífica solución proteínica y un placer para el paladar
El centro de Melilla se impregna de un mágico olor a castañas asadas que, fiel a su tradición, llega en noviembre
Publicada en MeliYa el 11 de noviembre de 2006
Llega el otoño y llegan las castañas. El centro de Melilla ofrece hasta cinco posibilidades para dar un paseo alimenticio a base de un buen cartucho de castañas asadas o bien para recoger el fruto y marchar a casa a prepararlas. Hay recetas para todos los gustos.
Pero lo tradicional es comerlas al paso. Mimón es uno de esos temporeros que se fijan en las hojas del calendario y en la cosecha de los castaños para ofrecer su producto a los melillemses. A buen precio, desde luego.
Este año 2006 un euro puede suponer entre seis y siete castañas -depende de su volumen y peso-, las suficientes como para caminar un cuarto de hora en buena compañía. No son muy grandes; tampoco interesa porque dicen los entendidos que, como la castaña mediana -en cuanto a sabor- no hay ninguna.
Mimón monta su puesto frente al Centro de Hijos de Melilla y venda castañas crudas y asadas y, a veces, hasta tiene colas, “sobre todo los fines de semana”. ¿Hay edad propia para el consumo de la castaña?. “No, por aquí pasan mayores y jóvenes y no discuten por el precio. Están baratas”.
Nuestro protagonista no tiene secretos que desvelar porque el arte es fácil: carbón, doble cazuela de metal, fuego, sal y las castañas, hasta que se abran, previo corte. “Si no se les pega el corte, también están buenas pero tienen más trabajo”.
La composición de la castaña se asemeja más a la de los cereales que a la de los frutos secos, ya que a diferencia de los últimos, es rica en hidratos de carbono complejos (36,6 gramos por cada 100 gramos). El contenido en agua alcanza un porcentaje cercano al 50%.
Por su bajo contenido graso (2,2 gramos por cada 100 gramos), es uno de los frutos secos menos calóricos (165 calorías por 100 gramos): contiene menos de la mitad de calorías que el resto.
Resulta deliciosa cruda, cocida, asada, como ingrediente en repostería y pastelería. Dado su valor nutritivo, es un alimento muy recomendable para niños, estudiantes o deportistas ya que les proporciona un aporte energético extra.
Para asarlas en casa se hace un corte en la cáscara de la castaña por el lado más abombado (sin dañar el fruto) y se ponen las castañas en la bandeja el horno a 220° durante 10’ y se añaden unos cm. de agua. Hay que tener un poco de cuidado porque las castañas no deben dorarse.
Una vez retiradas del horno, las castañas se pelarán sin dificultad de sus dos pieles. Si no fuera así, se cubrirán con un paño de cocina mojado, durante unos minutos. Cuando estén peladas, se ponen en una cazuela ancha para que no se monten una sobre otras.
Se puede añadir mantequilla, pencas de apio, sal, pimienta y una cucharadita de azúcar. Es conveniente mojarlas con agua y ponerlas a cocer hasta llegar a hervir. Tapar la cazuela y mantenerla así durante 45’ aproximadamente. Las castañas estarán listas y muy dulces.