Local · Seguridad
Los sucesivos descensos del índice de infracciones consolidan la mejor cota de seguridad de los últimos dos años
La Delegación del Gobierno destaca la "eficaz colaboración" con la Ciudad Autónoma a través de la Policía Local
Publicada en MeliYa el 25 de mayo de 2006
La seguridad ha mejorado en Melilla en el transcurso de los dos últimos años. Con un descenso en el índice de infracciones general que se eleva al 13 por ciento y que asciende en los últimos cinco meses al 27 por ciento, el delegado del Gobierno, José Fernández Chacón no tiene duda alguna: “hemos mejorado la cota de seguridad”.
Hay signos externos que evidencian la sensación de seguridad, como el “despliegue” por toda la ciudad de efectivos del Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil, “aunque queremos más”, añade José Fernández Chacón.
El representante del Ejecutivo reconoce que no resulta fácil luchar contra la “percepción subjetiva”. Casos como el del matrimonio judío asesinado en su domicilio de la calle del Actor Tallaví crean un estado “de alarma social” comprensible e inevitable. Pero lo que cuentan son los datos objetivos y, en este sentido, dos años después de la llegada al poder del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, “tenemos menos delitos”.
Uno de las causas de este estado de las cosas es la “colaboración” que se da en la Junta de Seguridad. La “eficaz aportación” de la Ciudad Autónoma, a través de la Policía Local, ha sido determinante para crear una coordinación efectiva en todos los barrios de la ciudad.
No se dan incidentes de importancia en los diferentes festejos y acontecimientos de la vida social de Melilla, se montan permanentes dispositivos antidroga y antiterroristas, “existe mucha coordinación y se nota”, afirma José Fernández Chacón.
Hay que ser ambiciosos y, si ya se puede presumir de un aumento en 49 efectivos en el seno del Cuerpo Nacional de Policía -incluidos alumnos en prácticas- “queremos más”. No menos determinante ha sido la conversión de la antigua Comisaría en Jefatura Superior de Policía.
Implica más plantilla pero también “mayor especialización” en las prestaciones policiales, además de una categoría institucional que iguala a Melilla al cualquier autonomía española. Eso sí, hay quejas gubernativas: “llevo dos años pidiendo la ampliación de terrenos a la Ciudad Autónoma, las instalaciones no son, digamos, dignas para los funcionarios y los usuarios, dicen que nos los van a ceder pero todavía no están cedidos ni formal ni legalmente”.
Fronteras Seguridad y fronteras forman parte de un todo común que no pasa desapercibido para el delegado del Gobierno en Melilla. “Estamos más seguros”, opina Fernández Chacón. El Gobierno destina 30 millones de euros para la instalación de la famosa sirga tridimensional,una medida anti-intrusión que “aporta más seguridad y evita escenas terribles de lesiones como las vividas en el otoño pasado”.
“Nosotros acabamos con la concertina”, aquellas dañinas láminas situadas en la cresta de la valla: “cumplimos la obligación de inviolabilidad de la frontera sur de Europa pero no perdemos de vista el aspecto moral, el evitar daño a quien, a pesar de todo, decida sobrepasarla”.
El mejor funcionamiento del control fronterizo se debe, también a la colaboración encontrada en el Gobierno marroquí. En cualquier caso, la mejora del funcionamiento del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) se convierte en factor de “dignidad” en la asistencia a quienes han conseguido llegar a Melilla.
“Me encontré con un CETI rodeado de chabolas, impropio de un territorio europeo”. El centro llegó a albergar a 1.700 inmigrantes aunque, en todo momento, “dignamente atendido”. Hoy, el mismo centro, cuya mejora sólo costó dos meses de trabajo al delegado del Gobierno, merece los mejores pronunciamientos de las parlamentarios europeos y de aquellas organizaciones no gubernamentales que han venido a Melilla a trabajar “de buena fe”.