Reportaje · Teatro
Melilla da un beso a la bendita gente del Teatro
Popular y sentido homenaje a los grupos teatrales de la ciudad
Publicada en MeliYa el 29 de marzo de 2006
Melilla le ha dado un beso al teatro, así, como suena. Que se recuerde jamás se celebró con tanta intensidad y participación, ni se celebró, vaya, el Día Mundial del Teatro Internacional. Tuvo la ocurrencia Simi Chocrón.
La consejera de Cultura sabe que el teatro de Melilla vive uno de sus momentos más dulces. En cuanto a participación, variedad y calidad, jamás la vieja Rusadir había coqueteado tantísimo con Talía. Y la Chocrón decidió dar un beso a quienes hacen posible semejante e histórico hito.
Seis grupos recibieron uno por uno y todos al alimón el homenaje de la Ciudad Autónoma. Son Tallaví, Concord, Arrabal, Bombalurina, Phoenix y Summa Artis. A la cabeza de ellos y en orden respectivo, Amalio Jiménez Segura, José María Antón, Francisco Gámez, María del Mar Martínez, Arantxa Mansilla e Inca Rojas.
Son grupos diferenciados que, sin embargo, respetan un sistema de vasos comunicantes de manera que, en los grandes eventos, se aplican la orden de capataz de trono, “¡todos por igual!”.
Y pasa lo que pasa, que la cultura teatral melillense gana enteros y ocupa un preminente lugar gracias al denodado trabajo de todos sus grupos, atención, ¡aficionados!.
El Salón Dorado del Palacio de la Asamblea acogió a la hipernumerosa familia del teatro melillense. Juan José Imbroda, que no cabía en sí -ni fuera de sí, casi- leyó el manifiesto melillense pro-teatro, minutos después de que el magister ceremoniam, Antonio Ramírez, hiciera lo propio con el escrito por Víctor Hugo Rascón.
“El Teatro es un arte de la memoria. Un arte que nació para interrogar a los dioses y, con el tiempo, para mover y remover sentimientos y sensaciones de los humanos. Los melillenses lo merecen, vaya firme nuestro sincero aliento”, dijo, entre otras cosas, el presidente de la Ciudad Autónoma.
Y ¿cómo es el Teatro en Melilla?: “el Teatro en Melilla más que una realidad es una certeza. Una certeza que abunda del buen hacer de mujeres y hombres que, en su noble afición y profunda pasión por el arte de Talía, ofrecen, enriquecen y generosamente convocan a la ciudadanía al disfrute, contemplación y convivencia de una de las artes más antiguas y modernas a su vez. Convivencia, sí, porque el Teatro es un lugar para convivir”. Dicho queda en manifiesto.
Salón Dorado, abarrotado e intervenciones puntuales. Amalio Jiménez Segura, que conjuga apasionadamente su vocación teatral con el guiño a la crítica política, tras recordar a su hermano, César que estás en los cielos, reivindicó las obras de remodelación del Cine Nacional, “esa sí que va a ser una obra emblemática”. Buena saeta.
José María Antón, transgresor, aprovechó el patio de butacas para recordarle a Simi Chocrón que Concord sigue triunfando allende los cañonazos de 'El Caminante' y que, si hay que hablar de dinerillos, “aquí estoy yo, excelentísima señora consejera”.
Francisco Gámez, parco pero brillante en palabras, agradeció y recordó a los personajes de la platea que Arrabal sigue sin local. María del Mar Martínez, cariñosa y espontánea, tuvo palabras de aliento para todos y recordó que este viernes se pone en escena toda una ópera de Verdi, La Traviata.
Arantxa Mansilla, Phoenix, presumió de dirigir a un grupo con presencia mayoritaria de mujeres, como se lleva ahora en todos los ámbitos, loado sea el Altísimo, e Inca Rojas, Summa Artis, no sabía como expresar tanto agradecimiento, recordando la dificultad de trabajar con colectivos no precisamente favorecidos y, la mayor parte de las veces, con marionetas.
Fiesta con mayúsculas. Que no se preocupe ni Amalio ni nadie porque el asunto del Nacional va viento en popa, lo garantiza Juan José Imbroda, el mismo que tuvo justas y muy amables palabras para Simi Chocrón por la magnífica iniciativa de celebrar el Día Mundial del Teatro en clave de homenaje a los numerosos familiares melillenses de Talía.