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Nadia Ajraoui ofrece un delicado y lujoso jardín botánico en la Sala de Exposiciones del Club Marítimo

La artista marroquí presenta 75 trabajos florales realizados con cerámica fría fruto de una explosión de color y buen gusto

Publicada en MeliYa el 10 de febrero de 2006

Salvador Ramírez

Nadia Ajraoui, de Tánger y residente de Alhucemas, amiga de españoles, pero sobre todo artista multidisciplinar, dicta desde la sala de exposiciones del Club Marítimo, profesionalmente dirigida por José Luis Abad, con la colaboración de la creadora Guiomar Planes Pérez, dicta una lección de buen gusto, de la forma, del color y de cómo Melilla y Marruecos tienen muchas más cosas que compartir que contenciosos para el debate.

La artista ha dedicado su tarjeta de presentación en Melilla a las flores en cerámica fría. A caballo entre el ornato y la composición escultórica, la marroquí, utilizando productos españoles, realiza 75 homenajes a las sensaciones a través de pétalos que viven, troncos milimétricamente fotografiados de la realidad y colores amables, sin estridencias.

No es casual su desembarco en Melilla. Es amiga de Francisco Ruiz Peinado y del profesor del 'Melchor de Jovellanos', Miguel Ángel Heredia Ramírez. Ellos han sido la locomotora de un tren artístico que no permanece en el andén de la cerámica sino que abre raíles al óleo, al tratamiento del vidrio, al estaño e incluso al papel de seda.

Ruiz Peinado, el artista del pirograbado y entendedor docto de cualquier modalidad de expresión artística, resume sus impresiones comantando el trabajo de Nadia Ajraoui: “el conjunto que utiliza para realizar su arte, fécula de maíz, cola vinílica y mucho cariño, es la materia prima que emplea para formar pétalo a pétalo, hoja a hoja, rama a rama, su particular jardín, el cual se aviva y florece con el sol de Alhucemas mientras se despejan del rocío húmedo de su composición”.

Juan José Imbroda, acompañado por la consejera de Cultura y la viceconsejera del área, Simi Chocrón y Rocío Gutiérrez, respectivamente, ha presidido la inauguración de la muestra de la artista marroquí. Su valoración no puede por menos que ser “satisfactoria”. Pero el presidente del Gobierno melillense va más allá: “hay que abrir el campo a los artistas marroquíes porque el arte no tiene fronteras, yo estaría encantado de que vinieran pintores, músicos, artistas en general”.

La ceramista comienza a exponer en 1997, pero su vocación es anterior. Estalla su creatividad en la Escuela Taller 'Arte y Decoración' en Alhucemas, de cuya cooperativa es presidenta. Sus ambiciones combinan arte y humanismo, no en vano es miembro del Consejo de Desarrollo Humanitario de la Provincia de Alhucemas.

Los melillenses tienen la oportunidad de participar en el paraíso de buen gusto que trae Nadia a Melilla. Y, además, sus creaciones no son nada caras aunque lo fundamental es poder conservar un exponente de su creatividad en casa. Una pista: a la artista le gusta, sobre las demás, la cesta floral para la novia.