Local · Teatro

Rafael Álvarez 'El Brujo' vuelve a Melilla para cantar las juglarías de San Francisco de Asís

El espectáculo viene precedido de un rotundo éxito de crítica y público tras su paso por Madrid

Publicada en MeliYa el 25 de febrero de 2006

S. Ramírez

La sexta edición del Memorial de Teatro César Jiménez Segura ha comenzado con éxito, dos llenos en el Instituto Leopoldo Queipo gracias al humor de 'Políticamente incorrecto', pero el horizonte es más embaucador para los amantes del teatro sin fronteras porque vuelve Rafael Álvarez 'El Brujo'.

Formado una intocable sociedad con Darío Fo, El Brujo se encarga de la figura del santo rebelde y comprometido, Francisco de Asís. En Melilla se representa la divina juglaría los días 3 y 4 de marzo, a partir de las nueve de la noche, en el Palacio de Exposiciones y Congresos al precio único de 12 euros.

San Francisco de Asís, Dario Fo y Rafael Álvarez, El Brujo, comparten tablas en Melilla. El actor español vuelve a la ciudad con la pieza del Nobel italiano sobre la vida del primero, San Francisco, juglar de Dios.

Como reconoce Rafael Esteban,al Premio Nobel siempre le había interesado la vida de Il Poverello, al que ya se había acercado anteriormente. No es de extrañar.

San Francisco encarnaba unos valores –rebeldía frente a los poderes, especialmente la jerarquía eclesiástica, dedicación a lo que siglos después se llamaría opción preferencial por los pobres, oposición a la guerra, contacto con la naturaleza...– que hicieron furor entre los jóvenes de hace unos tres decenios y con los que Fo se podía identificar, aunque su teatro de aquella época se dirigiera más a los habitantes de las ciudades y los obreros de fábricas en lucha.

Investigación Con esas premisas decidió investigar la vida del fraile rebelde. Lo primero que encontró fue una realidad diferente a la recogida por la Historia oficial. Además, algo muy importante para una persona de teatro, descubrió una faceta juglaresca en San Francisco, quien la utilizaba para sus prédicas religiosas. Esto fue lo que convenció completamente a Fo, un verdadero continuador de la juglaría medieval, a escribir sobre él.

El autor italiano considera que dicha juglaría es «la verdadera raíz de la comedia italiana», según asegura la especialista en Dario Fo y traductora de la obra San Francisco, juglar de Dios, Carla Matteini. Teoría ésta que se enfrenta a los que ven sus orígenes en la Commedia dell’arte para escribir, dirigir e interpretar un monólogo sobre la vida del santo.

El premio Nobel presenta a un personaje con muchas caras pero que, en todas sus facetas, lucha con «una decidida obstinación por revelar la verdad». Y lo hace a la manera del trovador, con la burla como una bandera que, en España, pocos pueden enarbolar mejor que El Brujo.

Él es tal vez el más claro hijo hispano de Fo, junto a la pareja Juan Margallo-Petra Martínez y Esperanza Roy. Intérprete de textos del italiano desde que alternaba la universidad con sus inicios teatrales, optó por dedicarse definitivamente a la escena cuando vio actuar a Fo. Incluso siguió su manera de enfocar la carrera –en solitario, durante varios años, autosuficiente, libre y sin ataduras– para afrontar la suya, como los auténticos juglares.

Ahora se juntan los dos en una obra sobre un atípico antecesor de hace casi ocho siglos. Los tres componen un soliloquio que, en realidad, recoge muchas voces. Tantas como personajes interpreta El Brujo en una fiesta antigua que escenifica diferentes partes de la vida del santo con todas las armas del viejo arte, desde el humor hasta las canciones.