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Sólo Marruecos puede resolver el problema de los menores no acompañados pero se limita a "dar largas"
El 95 por ciento de los niños marroquíes tienen sus familias "perfectamente identificadas"
Publicada en MeliYa el 18 de septiembre de 2006
El 95 por ciento de los niños marroquíes no acompañados que consiguen llegar a Melilla tienen familias perfectamente identificables y son sus propios progenitores quienes les animan a llegar a la ciudad, según la consejera de Bienestar Social, María Antonia Garbín.
Las autoridades marroquíes conocen al detalle el problema de la inmigración ilegal de menores no acompañados. Las españolas, también, pero Marruecos “da largas” y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es incapaz de presionar a su aliado del Norte de África.
El problema, según Garbín, no se va a resolver hasta que “Marruecos quiera” por ello la única solución para acabar con la hiper-saturación de los centros de acogida de menores melillenses pasa por la negociación con el reino alauita y, acaso, un cambio en la legislación española en materia de menores y extranjería.
La responsable de Bienestar Social envía un mensaje al Gobierno de Madrid: “si Zapatero habla de esas buenas relaciones con Marruecos, que exija acuerdos factibles en esta materia porque el problema no acabrá hasta que el vecino país quiera y establezca en su territorio los mecanismos adecuados”.
Reagrupación Devolver a los menores a Marruecos teniendo garantizadas las condiciones de reagrupación familiar, por todo lo anterior, no es tarea fácil, de hecho estos casos dejaron de producirse en 2003. Hoy, 17 de septiembre, Día de Melilla, los centros melillenses se acercan a los 350 menores marroquíes abandonados, sin visos de solución.
La casuística es prodigiosa: hay niñas menores a los 12 años; pequeños con enfermedades infecto-contagiosas, psíquicas y degenerativas, alguno en fase terminal; se comunican por internet para causar efecto llamada o simplemente llegan a Melilla por el 'boca a boca'.
Quieren papeles, sin duda. Saben que la legislación en materia de menores y extranjería ponen a su disposición una serie de derechos que, pasado un tiempo, pueden derivar en la concesión de un permiso de residencia. A partir de ahí, su carta de ciudadanía habrá cambiado y pasan a pertenecer al padrón de Melilla.
Se acerca el Ramadán. Puede que por motivos religiosos y de tradiciones, algunos quieran pasar la Fiesta del Sacrificio en sus casas marroquíes y, de hecho, así ha sucedido en años anteriores pero luego vuelven a los centros de acogida. No tienen futuro en Marruecos, sus padres lo saben, y la única esperanza se ubica en los puestos fronterizos de Melilla con Marruecos.
El problema es que Melilla ha llegado al tope de su capacidad de acogida. Lo hizo hace meses, el Ejecutivo de ZP conoce el problema. Lo que no se conoce es gestión alguna cerca del Gobierno marroquí y, para colmo, la cumbre España-Marruecos, que ya debió haber sido celebrada, sigue perpetuándose en el tiempo.