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Feria 2007

Animada y populosa suelta de vacas en la Mezquita del Toreo para el broche de oro a una brillante temporada taurina

Los improvisados recortadores, en numéro de unos 20, hicieron acto de presencia y, acabada con la parte seria del festejo popular, se dio rienda suelta a la valentía de los mozos.

Publicada en InfoMelilla el 9 de septiembre de 2007

Salvador Ramírez

Calculamos que unos 1.200 melillenses -casi todos en ambiente familiar, mucho niño y hasta perra vestida de flamenca- se han dado cita en la Plaza de Toros para tomar parte más activa o más pasiva en la capea popular que, como cada domingo de Feria, cierra el programa taurino de la temporada, capea celebrada con clima hasta fresquito en los tendidos de sombra, con el protagonismo de un par de vaquillas bravas llegadas a Melilla en el mismo flete del encierro de novillos de Ybargüen, lidiados el 6 de septiembre que concluyó con el triunfo apoteósico de Antonio Criado Luque 'El Goy'.

A las doce de la mañana, se abrió el toril a la primera de ellas, una añoja bizca y negra pero de mucho nervio y muy malas pulgas que fue recibida con el capote tanto por Antonio Criado como por Adolfo Hernández y Pedro Guevara, airosos los dos últimos, ya casi profesional el novillero del barrio del Real.

El niño de Román y Rosi le dio varios pases de ley con la muleta pero el animal venía con escuela a la Mezquita del Toreo. Sabe Dios por cuántos tentaderos ha bailado y a cuántos espontáneos les ha pegado un susto.

La segunda del lote, una erala veleta, también zaína, de mayor peso, y misma experiencia -mucha- en esto de dejarse torear, permitió a los más ilustrados y a los más temerarios interpretar suertes más ajustadas al Reglamento Taurino, pero, vaya, ésto no ha sido la fiesta de clausura de curso de una Escuela Taurina. Pese a su coraje no hirió a nadie y mira que puso fe en la tropelía.

Los improvisados y animosos recortadores, en numéro de unos 20, hicieron acto de presencia y, acabada con la parte seria del festejo popular, se dio rienda suelta a la valentía de los mozos y hasta se jugó al fútbol en presencia de las astadas. Éstas hiieron poco caso a eso del 'tikitaka'.

Esuvo presente, dialogante y haciendo gala de un sincero sentido del humor, la consejera de Cultura, Simi Chocrón; dirigió la popular lidia José García, quien fuera el primer presidente de la Asociación Taurina Melillense 'Los Medios' y no faltó Pepe Imbroda, responsable de la Comisión de Festejos, que disfrutó de la matinal taurina y tomó buena nota de cómo, con poco esfuerzo e insignificante puñado de euros, se puede tener feliz a la gente.

Como también es habitual, el millar y pico de asistentes portó las lógicas vituallas e impedimenta para estos trances de padecimiento en la postrimería de la Feria: pintado fresco de Bodegas El Gallo, jamón serrano, queso manchego, neveras portátiles, hielo y hubo hasta quien se presentó en la Plaza de Toros con un perolo de callos.

Es decir, que se vivió en buena compaña, inmejorable ambiente y que la capea se ha convertido en un broche simpático a la temporada taurina que ha conseguido elevar y dignificar el mediocre listón de la última década de toros en Melilla.