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Éxito clamoroso en su regreso a los escenarios
Bombalurina pone a medio millar de personas de pie con el estreno de El Mago de Oz dirigido por Jota Imbroda
Va a ser una semana y media de ilusión. No queda una entrada hasta el final de las representaciones. Habría que iniciar un proceso de reflexión con Bombalurina. ¿No es posible hacer algo más por este grupo de melillenses?.
Publicada en InfoMelilla el 4 de mayo de 2007
Las previsiones se ha cumplido: Bombalurina ha vuelto a pegar el pelotazo artístico que se esperaba con la puesta en escena de 'El Mago de Oz', la obra de Braun, disfrazada de funkie, de buen gusto y de una profesionalidad que deslumbra.
La dirección de Jota Imbroda es espectacular y el trabajo sobre tablas -así como desde el primer piso del Nacional- bien lo quisieran para sí cantidad de compañías teatrales que recorren la piel de toro y, además, cobrando.
El melillense se sumerge en un mundo de ilusión, el de la pequeña Dorothy, que quiere nuevas sensaciones, se traslada a Oz y luego quiere volver a casa. Antes conoce a unos amigos curiosos: el espantapájaros sin cerebro, el hombre de hojalata, sin corazón y un león cobarde.
A estas alturas, destacar una actuación de Mabel Romero (Dorothy) parece de perogrullo pero es que la vocalista de Dique Sur jamás acabará de sorprendernos. Está sensacional, con la voz mejor que nunca. Baila admirablemente e interpreta con rigor.
No termina uno de sorprenderse con la gente de Bombalurina. Juanjo Rojas, el espantapájaros es, acaso, el deslumbramiento de mayor intensidad en el montaje del grupo local. Canta, baile, hace trabajo de consumado mimo y se pega una paliza en el escenario digna de reconocimiento. Está genial el hijo de Diego y de Mari Carmen.
Y otro que tal baila y sigue progresando en su versión artística: Raúl Belmonte. El hombre de hojalata asume su papel de condenado al óxido pero no por ello deja de llenar el fabuloso escenario del Cine Nacional. Raúl -perfectamente maquillado y pertrechado, qué gran trabajo el de Ángeles- deslumbra.
Como deslumbrante es la profesional interpretación de un león llamado Ángel Gallego, acaso el personaje más querido por los más jóvenes. Ángel está ocurrente y resulta imprescindible en los montajes de grupo por su saber estar sobre tablas.
El Mago de Oz es César Arrarás. Lo hemos afirmado en más de una ocasión, 'de casta le viene al galgo'. Vemos a César y estamos viendo al recordado Jesús. César es un actor cómico de grandísima categoría, se echa la obra al coleto y con él la diversión está asegurada.
Hay una bruja buena del norte despampanante, María José Ramírez. Se ha echado el resto en su atuendo y su maquillaje. María José interpreta dos temas con soltura y poderío, asumiendo su papel protector de Dorothy y sus amigos y la Ramírez anda holgada de recursos.
Otra sorpresa de El Mago de Oz. Cuando todos esperábamos encontrarnos con la soprano María del Gálvez asumiendo responsabilidades propias del poderío y el cuidado de su privilegiada voz, resulta que es la bruja mala del oeste. Y qué bien actúa María del Carmen. Nos encandiló en Cabaret, nos sorprende en el Mago y consigue que, conforme pasan los años, admiremos más su capacidad artística.
José María Chamorro ha vuelto a triunfar en cuestión musical, María del Mar Martínez y Jesús González están en su papel, o sea, muy bien. Los muchkins, los cuervos, las bailarinas...todo perfecto. Sólo una sugerencia: hay que ajustar el sonido para que las voces del elenco lleguen claras al auditorio.
Va a ser una semana y media de ilusión. No queda una entrada hasta el final de las representaciones. Habría que iniciar un proceso de reflexión con Bombalurina. ¿No es posible hacer algo más por este grupo de melillenses?. Yo creo que sí.