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El sector turino da trabajo a 200.000 españoles y de comer a casi un millón, p
Doña Cristina, la medioambiental, pone de los nervios a la familia taurina española
Para hacernos una idea, los terrenos rurales conservados con estricta delicadeza medioambiental gracias a la crianza de toros bravos equivalen a la extensión total de la provincia de vila. Claro, la ministra de ésto no tiene puñetera idea.
Publicada en MeliYa el 5 de enero de 2007
Cristina Narbona, la titular de Medio Ambiente, compañera de José Borell, ha puesto el dedo en la llaga. Opinando sobre la Fiesta de los Toros, ha conseguido soliviantar a la opinión pública y meter pánico en el cuerpo a los más de 200.000 trabajadores fijos ligados al Arte de Cúchares.
Si multiplicamos esos empledos por una media de cuatro españoles que suelen vivir de un solo sueldo, la señora Narbona ha atemorizado a 800.000 españoles. Y emigrantes, oiga, que también los hay viviendo del mundo del toro.
Debería haberse callado y guardar para sí sus opiniones sobre la tauromaquia; pero no, ella no dudó en hacerlo público en una de esas fiestas informales y navideñas que celebran periodistas y políticos en las que la frontera entre el comentario oficial y el privado se diluye.
La Narbona, sacando pecho, dio apertura a cinco clumnas al diario El Mundo. No se lo pierdan: “La ministra de Medio Ambiente propone prohibir que, en las corridas, en toro muera en la plaza?. Y se quedó tan pancha ella.
Claro, Pepiño Blanco y el ministro Rubalcaba, de Interior, ministerio de todo lo taurino, se pegaron un susto de los grandes y no tardaron en sacar mangueras para apagar el fuego destructor de la titular de Medio Ambiente: “no oasa nada, es una opinión muy personal?. Y muy peligrosa.
Juan Carlos de la Cal, eminente aficionado, cronista de El Mundo, ha elaborado un magnífico trabajo estadístico, opinión incluida, que le aclara a la titular de Medio Ambiente algunos extremos.
Comencemos afirmando que la tauromaquia en España es un sector productivo de su economía con una aportación de, nada más, 1.500 millones de euros. Dicho así, ¿verdad?, da vértigo. Los toros no sólo dan trabajo a 200.000 seres humanos olvidados por la señora ministra sino que conservan en puro estado 300.000 hectáreas de dehesa, ejemplos de cualquier iniciativa medio-ambiental.
Para hacernos una idea, los terrenos rurales conservados con estricta delicadeza medioambiental gracias a la crianza de toros bravos equivalen a la extensión total de la provincia de vila. Claro, la ministra de ésto no tiene puñetera idea.
Ganaderías En España hay 1.500 ganaderías, pero es que se celebran casi dos mil festejos que, sólo en taquilla, generan 194 millones de euros. Cifras aparte, Narbona parece olvidar, la pobre, que la Fiesta Nacional es insustituible en cualquier feria de ciudad o pueblo que se precie.
Las comunidades españolas más díscolas en lo autonómico -País Vasco y Cataluña- tienen soberbios cosos y ciclos taurinos de primera categoría en el orbe taurómaco mundial. Pero ella no se entera.
Ella ha lanzado un órdago a la grande a esta fiesta tan antigua como rentable para la economía española y su medio ambiente porque se ha sentido “profundamente avergonzada de vivir en un país donde se mantiene esta tradición?. La solución es obvia: que se vaya al Congo.
Juan Carlos de la Cal recuerda puntualmente cómo el padre de esta energúmena, dicho sea en lo taurino, oiga, don Francisco Narbona fue “un grandísimo escritor taurino y defensor a ultranza de la Fiesta?.
El magistral y sevillano Antonio Burgos comenta a este respecto: “Pásese usted una vida entera defendiendo y dando valor cultural, histórico y literario a la Fiesta de los Toros parta que le salga una niña así?. Eso, una niñata, pero más peligrosa que un 'victorino' cinqueño de media tonelada de peso y metro y medio de arboladura.