Reportaje
El Carmen de una ciudad sin pesqueros y de una legislatura que deja en tierra a más de uno
Crónicas del estío, o sea, todo vale
Publicada en InfoMelilla el 17 de julio de 2007
Salvador Ramírez y Agustín García
Ay qué tiempos, Señor. No hay barcos para pescar, pero sí que zarpa una nueva singladura política en el seno de la Ciudad Autónoma, Aunque no haya barcos, hay devoción por la Virgen del Carmen, desde siempre.
Aunque zarpe una nueva singladura política, quien más quien menos tiene una especie de pelusillla. Unos están contentos, se han cumplido sus previsiones y sus aspiraciones, otros han bajado de categoría y hay hasta quien dice adiós a la Liga. Cosas de la Política.
La flota pesquera de Melilla llegó a ser la más importante del basto litoral español pero hoy no queda ni una sola embarcación que, de forma profesional, se dedique a extraer los productos del mar.
Sí que hay pescadores deportivos, a mansalva, pero aquella profesión que proponía industrias auxiliares, salazones y puestos de trabajo indirectos, esa pesca de Melilla, ha desaparecido hace años.
No así la advocación a Nuestra Señora la Virgen del Carmen, la Reina de los Mares, como reza la Salve Marinera. Por ello a lo largo del fin de semana, se han multiplicado los actos para rendir honores a la Madre marinera de Jesús, concentrados en el recuerdo a los desaparecidos, en la Plaza de los Pescadores y la tradicional procesión de la Virgen por el barrio del Hipódromo.
Mientras tanto, Juan José Imbroda no acaba de celebrar su incontestable aunque recurrido, triunfo electoral: constitución de la Asamblea, investidura, presentación del equipo de Gobierno, no ha parado el electo presidente de la Ciudad Autónoma.
Se han registrado celebraciones por doquier. No es para menos; después de tanta espera, ha merecido la pena tomarse un par de lingotazos. Han sido encuentros muy participativos. No ha faltado nadie...excepto algún despechado o despechada que ha optado por ahuecar el ala. No estaban para bromas.
En fin, que ¡Viva la Virgen del Carmen!. aunque no tengamos barcos pesqueros y que ¡Viva la nueva legislatura!, aunque algunos no sean admitidos a bordo. Dios, en cualquier caso, es grande.