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Duras valoraciones de Antonio Gutiérrez Molina

El diputado cree que "la conjura de los mediocres" no ha triunfado ante la confianza que los melillenses han otorgado al PP

Los resultados “ya no hay quien los mueva por mucha epilepsia judicial que padezcan los que perdieron las elecciones. Por ello no creo que sea preciso opinar sobre ellos".

Publicada en InfoMelilla el 8 de junio de 2007

S.R./InfoMelilla.com

El diputado melillense a Cortes, Antonio Gutiérrez Molina ha esperado varias fechas para reflxionar sobre las elecciones del 27m y sus resultados porque “en política –como en todos los órdenes de la vida– nada debe hacerse apresuradamente y la prudencia –que no es inacción- es virtud que no abunda por estos pagos y que conviene cultiva”.

Los resultados “ya no hay quien los mueva por mucha epilepsia judicial que padezcan los que perdieron las elecciones. Por ello no creo que sea preciso opinar sobre ellos. Sobre los que obtuvo el PP, no tengo nada que decir y sobre los que obtuvieron las otras formaciones, no me gusta hacer leña de los árboles que han derribado los electores. Ese dudoso honor lo dejo para los francotiradores de la frustración, del resentimiento y de la envidia, que en nuestra ciudad son especimenes que manejan dichas “virtudes” con habilidosa proyección en el ámbito político”.

Respecto a la precampaña y la propioa campaña electoral, Gutiérrez Molina quiere valorar que “nunca he participado en una campaña donde se haya puesto en marcha tanta maquinaria de indignidad. No sólo en Melilla, sino en el resto de España”.

Libertades El parlamentario ha llegado a creer que “el sistema de libertades experimentaba una inquietante involución, al comprobar al ministerio fiscal al servicio del poder, a los terroristas a punto de ir a casa, al ver una invasión sin precedentes de la intimidad personal por parte del partido gubernamental y medios que le sirven de altavoces o de corifeos, y también la insidia lanzada de manera abyecta contra el candidato del PP, por el candidato de la formación política más clamorosamente derrotada en nuestra ciudad”.

Además, añade que “lo peor es que todo lo anterior se ha hecho de una manera burda y tabernariamente autosatisfecha por parte de los urdidores. Me temo que lo observado en la precampaña y campaña electoral en Melilla no ha sido algo circunstancial. En las campañas electorales todos perdemos los nervios. Pero creo que el acoso al PP y a su candidato no es un episodio a la medida de un candidato que se sabe derrotado de antemano, ni un desahogo de partidarios enfebrecidos y sin cordura”.

Gutiérrez Molina sospecha “que se trataba –desde el principio- de una operación de más calado, el extremo emergente de un plan urdido por mediocres, para herir la reputación pública y el crédito político del candidato a la Presidencia de la Ciudad por el PP. y de cuantos de una u otra manera son parte del proyecto de ciudad que encarna el centro-derecha melillense”.

Intimidad El diputado entiende que “nuestra intimidad es nuestra libertad. Todas las dictaduras –de cualquier signo- han destruido, antes que otras libertades, la del libre albedrío en el reducto de la intimidad persona”.

Antonio Gutiérrez afirma que “por esa razón tan elemental y básica el comportamiento de las formaciones electorales que competían con el PP –CPM y PSOE- , editando panfletos, recibiendo y aceptando “dossieres” privados facilitados por gentuza de la peor condición y laya, ennegrecieron la precampaña y la campaña y fue un golpe rufianesco y bajo, además de marcar un punto de inflexión en el modelo de relaciones personales y dialécticas entre el PP, el PSOE y CPM en nuestra ciudad”.

“El triunfador de las elecciones, Imbroda, reúne todas las condiciones políticas que los mediocres del bando contrario -y no me atrevo a decir del propio- no pueden soportar. Lo he vivido en propia carne: el mediocre no es un incapaz intelectual, sabe distinguir al tonto del inteligente, y le gusta rodearse del primero y alejarse del segundo. Los mediocres suelen conjurarse para que el nivel medio que ellos representan se mantenga dentro de su propio alcance y medida”.

Insultos En opinión del parlamentario, “si se hace el listado de los insultos, vejaciones, denigraciones, rumores malintencionados que el PP de Melilla en general y el candidato Imbroda en particular han sufrido en los últimos meses se llegará a la conclusión, de que son muchos los que temían que el PP. ganara las elecciones, no sólo de cara a su particular presente político, sino a su más que sombrío futuro”.

“CPM y PSOE irrumpieron con ademanes y medios brutos no en la política sino en la intimidad de muchos candidatos y miembros del PP melillense. Intentaron -de distinta forma- hacer daño personal, familiar y reputacional en algunos ámbitos y han encontrado extraños pero no inesperados, compañeros de fechorías”, señala Gutiérrez.

La campaña electoral de Melilla fue un “ejemplo de perseverancia en el rufianismo político, sobre todo por parte de algunos miembros de PSOE y CPM. Precisamente esa manera de entender la política, comenzada meses antes, me hace pensar que estamos ante un plan y no, como inicialmente podría parecer, ante el mero avatar dialéctico de una campaña más o menos dura. Al final los electores hablaron. Pero los mediocres estarán ahí, detrás de la mata, esperando la ocasión de salir de sus madrigueras”.