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El buque vuelve a sufrir el "efecto vela"

El Juan J. Síster vuelve a tener problemas para entrar en Málaga y el pasaje permanece a bordo sin expectativas de atraque

Salieron de Melilla ayer, sábado, por la noche y permanecen en la bocana del puerto de Málaga, como el pasado 30 de octubre, padeciendo un fuerte temporal de levante.

Publicada en InfoMelilla el 28 de enero de 2007

Salvador Ramírez

Ha vuelto a suceder. El Juan J. Síster de la compañía Acciona Trasmediterránea tiene serios problemas para entrar al puerto de Málaga con viento de levante. Ya el pasado 30 de octubre el pasaje del buque tuvo que permanecer 13 horas a bordo; hoy, 28 de enero, los pasajeros siguen esperando en la bocana del puerto malagueño una posibilidad para entrar, atracar y desembarcar.

La aventura comenzaba el sábado cuando 15 minutos después de abandonar la rada de Melilla el barco se balanceaba mucho más de lo normal, causando las lógicas molestias al pasaje.

Lo penoso del viaje parecía dar a su término con el avistamiento del faro de la capital de la Costa del Sol pero, por contra, empezaba una nueva odiesea: no se puede entrar.

El viento -fuerte- da de costado al Juan J- Síster y razones de seguridad hacen que el capitán decline intentar la maniobra de entrada y atraque. Ese mismo viento hace efecto 'vela' en el buque que, por su arboladura, merma la operatividad.

El caso es que los pasajeros del Melilla-Málaga del 27 de enero se encuentran a bordo del 'Síster' sin noticias ciertas sobre la hora del fin de la penosa travesía. Muchos pasajeros han perdido las conexiones que, tanto aéreas como por carretera, debían conducirles a otras capitales de la península.

Sufridores de primera mano son los jugadores del Gimnástico Melilla a quienes se les esperaba en Sevilla a las 13.30 horas para jugar contra el Betis y siguen a bordo del buque de Trasmediterránea. de momento no van a jugar; tampoco tienen cuerpo como para calzarse unos borceguíes.

Algunos pasajeros no esperan que antes de las cinco de la tarde pueda efectuarse la maniobra de entrada en los diques del puerto de la capital de la Costa del Sol, justo cuando, como se prevé, amaine el temporal de levante.

A todo esto, pasadas las 12.00 horas de la mañana del domingo, el capitán no ha ordenado que se le sirva al pasaje ni un café, cuestión que indigna a más de un sufrido pasajero.