Reportaje
Enrique Delgado desvela los misterios del Cristo de Limpias del Barrio del Real
¿Quién se lo llevó?, ¿dónde está?
Publicada en InfoMelilla el 17 de junio de 2007
Enrique Delgado Jiménez
La historia del llamado Cristo de la agonía se origina en Cádiz en 1700, talla en madera que se veneraba en la Iglesia de los padres Franciscanos. En aquellos años las inundaciones y los terremotos asolaban la ciudad y tras en derrumbe de la iglesia, la imagen (a tamaño natural), pasa a la capilla privada de Diego de La Piedra, caballero cántabro de la orden de Santiago.
Ya por entonces se le asocia a prodigios y milagros, como el de detener las aguas tras un maremoto. En 1755 fallece Diego de La Piedra y ordena en su testamento que el Cristo se lleve a su ciudad natal de Limpias en Cantabria, costeando también la restauración de la Iglesia de San Pedro y la realización de su Altar Mayor, al que se añadirán las imágenes de La Virgen María y la del evangelista San Juan. La vieja Iglesia de San Pedro se convertirá en el Santuario del Santísimo Cristo de la agonía de Limpias.
Al igual que con muchas obras artísticas de gran realismo, pero especialmente en esta, dado lo forzado de la postura de la cabeza, los ojos del Cristo de Limpias parecen seguirte con la mirada y según desde donde se fotografíe el busto, la expresión del rostro parece cambiar.
Tras la finalización del la I Guerra Mundial empiezan a sucederse la fama de los prodigios del Cristo de la agonía y Limpias se convierte en un lugar de peregrinación Mundial. La fama y las reproducciones del busto llegan a todas partes, incluida Melilla.
El culto al Cristo de Limpias en Melilla La posible introductora del culto al Cristo de Limpias en Melilla fue Emilia Magdalena Estévez, fallecida en 1934, quien regentaba junto a su marido unas bodegas en el barrio del Industrial al que acudían gran cantidad de gentes del mar. En el mostrador siempre tenía a la vista un busto del Cristo de Limpias.
Al morir, las gentes que la conocían llevaron el busto a su tumba del cementerio y allí se originó el culto a Emilia. En la foto de su túmulo pueden apreciarse dentro de la hornacina hasta tres bustos del cristo de Limpias. La tumba de Emilia está en la misma senda que la del soldado Benito, en lo que parece una zona de fuerte religiosidad popular, ya que en poco más allá se encuentra la del curandero Antonio Moreno Cervilla, fallecido en 1945, lo que constituye una auténtica trinidad popular. Hay otra curiosidad más y es que estos cultos populares parecen surgir cada cambio de década (1934, 1945 y 1950).
A la tumba de Emilia Magdalena acudían cientos de melillenses todos los viernes, que atravesaban la ciudad desde todos los barios e incluso se habla de que venían personas en los barcos de Almería y Málaga.
Al parecer fueron los familiares de Emilia los que permitieron el traslado del busto del Cristo de Limpias a la Iglesia del Real, hecho que se concreta gracias al padre paúl Rafael Marcos Gutiérrez (al que se puede considerar como el fundador de la Iglesia de S. Agustín y un auténtico hombre santo), permitieron este traslado para que los paúles pudieran sacar provecho de esta extraordinaria devoción. Tanto que sólo en 1954 recaudó 54.000 ptas de la época.
Este “maná” financió muchas obras sociales atendidas por los padres paúles, tales como el comedor o la guardería y propiedades para la Santa Iglesia con que atender a los necesitados.
El padre Jesús Hurtado Salazar acaba con el Cristo de Limpias El padre Jesús Hurtado estuvo en la Iglesia del Real desde 1985 a 1989 y de él dicen que estaba poseído por “un carisma mesiánico y fuertemente iconoclasta”. Acometió profundas reformas en la Iglesia de San Agustín y las desposeyó de todas sus imágenes. Algunas fueron tiradas, otras desaparecieron, así como cantidad de ornamentos de la iglesia. Hay que tener en cuenta que esta es la 3ª iglesia más antigua de Melilla, pero sobre todo, pasará a la historia como el párroco que aniquila “el Cristo de Limpias”, una devoción y culto que con casi 70 años de antigüedad y que ya aparece en la prensa de Melilla de 1922.
Los fieles de la parroquia se ven sorprendidos por un presunto acto hereje (la iconoclástia es una herejía según el Vaticano) cometido por un sacerdote, y llevan a cabo una recogida de firmas que envían al Obispo de Málaga Ramón Buxarrais. La que lidera este movimiento es Josefina Gasulla, esposa del ingeniero de Las Minas del Rif Ginés Sanmartín.
Buxarrais responde en abril de 1989 que nada puede hacer contra la decisión de un sacerdote, pero una feligresa del Real nos comenta: ¿Desde cuándo puede un cura más que un obispo?.
¿Qué ocurrió con el busto del Cristo de Limpias? Nada hay claro y cada cual tiene su pequeña porción de los hechos. En un principio parece ser que el padre paúl Jesús Hurtado lo retiró a sus aposentos mientras ideaba una solución definitiva, pero después todo es confusión. Gregorio Castillo, Pedro Venzal, José Ruiz Vacca, Pepe Guerrero, Paquita Quiroga, los paúles del Real y feligreses anónimos entrevistados no pueden aportar solución a este enigma. El rastreo minucioso de iglesias y tumbas del cementerio tampoco ha dado resultado, aunque he hallado muchas reproducciones.
Como colofón baste decir que el busto carecía de valor artístico, que no tendría sentido que sólo ese busto realizase prodigios, tratándose sólo de reproducciones del auténtico y con más de mil milagros certificados del Cristo de la agonía de Limpias. Pero fue un culto y una devoción muy importante en la ciudad que se extendió a lo largo de casi todo el siglo XX. Algunas fuentes me han comentado que no se atrevieron a destruirlo y que está en manos de alguien muy cercano en amistad e ideas mesiánicas al sacerdote paúl Jesús Miguel Hurtado Salazar.