Reportaje
Los melillenses de Almería desarrollan intensamente el programa "Conozcamos nuestros pueblos"
Destino Alhabia y Alboloduy
Publicada en InfoMelilla el 11 de junio de 2007
Tal y como lo había programado, La Casa de Melilla en Almería, inició ayer una nueva actividad, “Conozcamos nuestros pueblos”. Actividad con la que se quiere visitar todos los pueblos de la provincia almeriense para conocer sus culturas, sus costumbres, su gastronomía y algo muy importante, sus gentes.
Para el inicio de esta actividad, La Casa eligió una ruta pasando por dos pequeños pueblos, Alhabia y Alboloduy, cercanos a la capital, pero desconocidos para muchos, al estar alejado de las grandes rutas turísticas.
Para esta aventura, los viajeros, cincuenta, habían sido convocados en la puerta de la Casa, a las nueve de la mañana de ayer domingo.
Una vez todos a bordo, el directivo al frente de la expedición, Isabel Nieto, dio la orden de marcha y con ella, el autobús puso rumbo a los ríos Andarax y Nacimiento, ríos que riegan la vega en la que se encontraba el destino.
A las diez de la mañana, se realizó la primera parada prevista. En el pueblo de Alhabia, se visitó la fábrica de cerámica, Gonzalez Castellón. Dado que la visita había sido concertada, un experto artesano enseñó a los viajeros cómo se trabaja en el torno, haciendo en unos momentos unas piezas de barro. Esta cerámica es muy conocida y se vende no solo en el pueblo, sino en todo el territorio nacional.
Una vez finalizada la demostración, en la que incluso una socia, intentó hacer sus pinitos con el barro, los expedicionarios pasaron a la tienda y se dedicaron a ver las piezas expuestas y a comprar muchas de ellas.
Posteriormente, el autobús volvió a parar, ya en el centro de este pueblo para dar cuenta de un desayuno y visitar su plaza, su Iglesia y sus calles céntricas.
De nuevo al autobús para recorrer los, aproximadamente siete kilómetros que separan este pueblo del destino final, Alboloduy.
La parada en la población de Alboloduy fue en las puertas de su Ayuntamiento, pues el alcalde de la localidad, don Antonio Salvador Matarín Guil, había expresado su interés de recibir a la embajada melillense.
Sobre una proyección de la historia, la cultura, las costumbres y la industria del pueblo, que el propio alcalde estuvo comentando, el sr. Matarín, agradeció a la Casa de Melilla, el haber elegido este pueblo para esta visita, motivo por el que, pese a ser domingo, mostró su interés por recibirlos en la Casa Consistorial e hizo votos porque esta fuese la primera visita a su pueblo pero no la última.
Al finalizar, el Ayuntamiento entregó a los presentes un pin con el escudo del municipio y unos folletos informativos del pueblo. Por parte de la Casa, la presidenta Lola Ruiz, entregó al alcalde una metopa con el escudo de la Casa de Melilla y una dedicatoria en agradecimiento por su recibimento.
Finalizada esta visita, la expedición melillense estuvo paseando por el pueblo y hablando con sus gentes.
A la una de la tarde, de nuevo al autobús, en esta ocasión acompañados de don José Francisco Calvache, gerente propietario de las Bodegas de Alboloduy, para recorrer unos diez kilómetros, por una sinuosa y estrecha carretera de montaña que iba a llevar a los excursionistas a ver parte de las viñas de la Bodega. Las viñas que se encuentran en un magnifico paraje, a unos setecientos metros de altura, fueron admiradas por todos. El Sr. Calvache dio una excelente charla a pie de viña, sobre lo que se estaba viendo.
De nuevo al autobús, para bajar los diez kilómetros subidos y volver al casco urbano de la población. Allí y en el Restaurante Peña, la Bodega de Alboloduy dio a probar dos de sus buenos vinos, con comentarios en esta ocasión de la enóloga de la Bodega y ya se pasó a comer, pues eran casi las tres de la tarde y los expedicionarios necesitaban reponer fuerzas.
Acabada la comida se pasó a la cercana Bodega de Alboloduy, donde la enóloga, hija del propietario, explicó el proceso de elaboración de sus vinos. Finalmente los expedicionarios, como ya hicieran por la mañana en la tienda de cerámica, hicieron acopio de bastantes botellas de los caldos, en su mayoría de la estrella de la bodega “Tarancín”, vino con varios premios y medallas.
Y ya directamente a Almería, donde al filo de las siete de la tarde se dio por finalizada la jornada cultural festiva de la embajada melillense en Almería, La Casa de Melilla.