Reportaje
Fe y tradición acompañaron a los melillenses de Almería en su camino hacia la Blanca Paloma
La Casa de Melilla en Almería acudió este pasado fin de semana a Almonte para acompañar a la Hermandad del Rocío de Melilla en su viaje hacia la ermita de la Blanca Paloma
Publicada en InfoMelilla el 8 de octubre de 2007
Cumpliendo con una tradición que se remonta ya algunos años, la Casa de Melilla en Almería acudió este pasado fin de semana a Almonte para acompañar a la Hermandad del Rocío de Melilla en su viaje hacia la ermita de la Blanca Paloma.
El viaje para los melillenses de Almería comenzó a las seis de la mañana del sábado. Por delante quedaban más de quinientos kilómetros de camino hasta llegar a la aldea. Tras una primera parada en la localidad granadina de Loja, donde repusieron fuerzas, los expedicionarios almerienses continuaron hasta Aguadulce donde, por fin, se encontraron con la Hermandad del Rocío de Melilla.
Unos minutos de saludos y encuentros y de nuevo a la carretera, esta vez, detrás de una C.O.A. que trasladaba a los melillenses con destino ¡al Rocío!.
Tras una emocionante llegada a la aldea almonteña, tuvo lugar un encuentro de melillenses llegados no sólo de Melilla y de Almería, sino también de Sevilla, Málaga, Huelva y Alicante.
Una vez realizada la comida de rigor en la Casa de Hermandad, dió comienzo una pequeña fiesta que duró hasta las seis de la tarde, ya que a las ocho estaba prevista la presentación de credenciales ante la Blanca Paloma, la Señora de las Marismas, ¡la Virgen del Rocío!
Para ello, los melillenses de Melilla, acompañados por los melillenses peninsulares, salieron en procesión hacia la ermita paseando por las calles de la aldea la bandera y el nombre de Melilla.
Durante la Santa Misa, con una ermita repleta de fieles, la Hermandad melillense, haciendo gala de su buen hacer y sacando de sí lo mejor que tenía, entonó sus cánticos a la Virgen. El acto litúrgico finalizó con un ¡Viva la Virgen del Rocío! y un saludo especial del sacerdote celebrante para Melilla.
De nuevo en procesión hacia la Casa, nuevos cánticos, cambio de indumentaria, la cena y ¡la gran noche!, alegría y cánticos hasta bien entrada la madrugada. Todos juntos.
Ya el domingo, los melillenses de la Casa de Melilla en Almería, con su presidenta Lola a la cabeza, emprendieron el regresomuy temprano, para recorrer nuevamente los más de quinientos kilómetros que los separaban de Almería, ciudad a la que llegaron sobre las ocho de la noche, después de haber efectuado paradas en Bollulos Par del Condado, La Roda de Andalucía y Guadix. Un viaje agotador pero, eso sí, con la alegría de haber vivido unas horas con otros melillenses, con la felicidad de haber visto y saludado a muchos amigos y con la satisfacción que da el haber actuado como lo que son, ¡una auténtica embajada de Melilla en la península!.