Local
Guelaya muestra su preocupación por el impacto ambiental del impacto urbanístico en Marruecos
Esta organización asegura que se están realizando obras que recorren el litoral, pasando por zonas de gran importancia ambiental
Publicada en InfoMelilla el 17 de diciembre de 2007
La organización ecologista Guelaya, con sede en Melilla, ha mostrado su preocupación por el impacto ambiental que ejercerán en el norte de Marruecos las infraestructuras y edificaciones que se realizan en la zona.
Según los datos de un estudio al que ha tenido acceso Efe, la obra que más incidencia tendrá es la carretera que recorre el litoral norte mediterráneo del reino alauita, desde Tánger hasta Saïdia, cuyos cerca de 511 kilómetros pasarán por algunas zonas de gran importancia ambiental.
Los ecologistas afirman que en el lugar por el que pasa esta carretera entre Ras Afraou y Saïdia hay cerca de 28 especies animales de interés mundial y dos zonas humedales de interés mediterráneo, dato que ya se indicó en el Plan de Adaptación Urbanístico del Litoral Mediterráneo Oriental (Schéma Directeur d'Aménagement Urbain du Littoral Méditerranéen Oriental).
En el estudio de Guelaya, que se presentó en las jornadas de 'Impactos del acondicionamiento turístico del litoral' celebradas este mes en la localidad marroquí de Tafoghalt, se apuntaba que parte de la construcción de algunos tramos se están llevando a cabo sin ningún análisis de impacto ambiental.
"La carretera pasa en algunos sitios por la zona supralitoral, desde donde se tiran escombros al mar y todo ello está modificando el aspecto de la costa", ha indicado Manuel Soria, presidente de la ONG.
La construcción de estas rutas viarias supone la urbanización con fines turísticos masivos en los alrededores, pudiendo afectar a zonas tan importantes como el humedal de Moulouya, con más de 636 especies de fauna y dos tercios de las aves del país.
Así, aprovechando la infraestructura, la empresa constructora Fadesa ya ha comenzado la edificación de un gran complejo urbanístico en Saïdia con más 713 hectáreas que atenta contra la zona de dunas que presenta la costa en esta región.
La carretera, denominada "la rocade méditerranéenne", fue proyectada por el gobierno marroquí como una manera de unir la zona a la red vial nacional e integrar el norte del país en el tejido socioeconómico nacional para dinamizar su desarrollo.