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Guelaya presenta ante Imbroda un total de 1.100 firmas de ciudadanos solicitando el respeto de la Graja Agrícola y su restauración natural

Los ecologistas aseguran que las firmas fueron recogidas en el año 97, y entre ellas figura la del propio Imbroda y la dirección de UPM

Publicada en InfoMelilla el 23 de octubre de 2007

Carmen Gaona Sáez

Guelaya-Ecologistas en Acción ha presentado ante el presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla un total de 1.100 firmas de ciudadanos solicitando el respeto íntegro de toda la superficie de La Granja Agrícola, su restauración de forma natural y el uso de actividades acordes con la naturaleza.

Entre esas firmas, asegura Guelaya, también se encuentra la del propio presidente de Imbroda y la dirección de UPM en aquel momento, quienes “fueron parte activa de aquella plataforma para salvar la Granja”.

Estas firmas fueron recogidas en el año 97 en la campaña “Salvemos la Granja Agrícola”, pero no fueron finalmente presentadas en su día porque el Gobierno que entonces entró a gobernar prometió el respeto de la histórica Granja Agrícola.

Sin embargo “consideramos que no se cumplió la promesa y que la Granja Agrícola ha sufrido importantes modificaciones que distorsionan el espíritu de dicha plataforma y de la exigencia de los ciudadanos firmantes”.

Entre otras cosas, el colectivo ecologista considera que no se ha respetado la integridad de la superficie de la Granja Agrícola, ya que se ha dedicado parte de su superficie “a carreteras y pistas de motocross”. Además, critica el hecho de que la superficie de la Granja Agrícola se haya partido en dos por una nueva carretera y no se ha conservado las históricas instalaciones de La Granja, “estando las que quedan en estado ruinoso”.

Los ecologistas continúan y muestran su descontento después de que, según ellos, se haya arrancado toda la vegetación existente en la zona de cultivo, se hayan hecho desaparecer las pantallas de cipreses que servían de cortavientos, así como los algarrobos centenarios del paseo central “que eran, por cierto, el mayor patrimonio arbóreo de la ciudad”.

Guelaya también considera que se ha artificializado todo el terreno mediante paseos de hormigón, estanques y ríos artificiales, al tiempo que se han introducido elementos vegetales no autóctonos “y con nada que ver con nuestra rico patrimonio natural”.

La contaminación que produce el parque, que según Guelaya emite más emisiones de CO2 que el que pueda absorver las plantas allí instaladas, es otro de los asuntos por los que protesta, ya que se trata de “una política contraria al desarrollo sostenible comprometidas en la Agenda 21 firmada por la Asamblea de la Ciudad”.

Por todo ello, los ecologistas melillenses solicitan un cambio “radical” en la política sobre la Granja Agrícola “desistiendo de construir una carretera que divida la Granja, respetar los edificios y jardines históricos, desmontar la pista de motocross y reconducir el parque forestal hacia un verdadero espacio natural y no un artificial decorado de cemento y plantas alóctonas”.