Reportaje
Inmigrantes indios dan la bienvenida en Melilla al año nuevo
Han celebrado la festividad del 'Diwali' a miles de kilómetros de su hogar
Publicada en InfoMelilla el 10 de noviembre de 2007
Alrededor de 70 inmigrantes indios han celebrado la pasada noche en Melilla la festividad del 'Diwali', su año nuevo, acontecimiento que han compartido con la comunidad hindú de la ciudad autónoma, que ha hecho que esa distancia de miles de kilómetros de su hogar no sea tanta.
Desde primeras horas de la mañana, el templo hindú de Melilla, situado a escasos metros de la sinagoga de Or Zoruah y de la iglesia del Sagrado Corazón, y a otros tantos de la Mezquita Central, recibe la llegada de los inmigrantes acogidos en el CETI, que son los encargados de preparar el 'prasat', un dulce típico que tiene un cierto sabor a especia y que se reparte tras el rezo de la noche.
El Om, signo de la paz y de la tranquilidad, preside el altar, donde se encuentra escrito que "Dios es único, Dios es amor', frase rodeada de imágenes de dioses hindúes y de retratos de gurús, que son los maestros y guías de todos los que siguen esta fe.
A ellos se han encomendado personas como Raj, un joven procedente de una ciudad cercana a Nueva Delhi, que tras seis meses de camino llegó a Melilla, ciudad en la que lleva casi dos años y en la que espera su momento para alcanzar el sueño de salir a la península con un permiso de trabajo y de residencia en la mano.
Como Raj, muchos de sus compañeros han recorrido miles de kilómetros y han cruzado numerosos países como Argelia, Marruecos o el duro desierto del Sáhara.
Al igual que el dios Ram, cuya vuelta tras un exilio de catorce años marca la celebración del 'Diwali', los inmigrantes indios esperan algún día volver a casa, reencontrarse con sus familias, pero saben que para ello también tienen que vivir su particular ausencia.
Conscientes de la suerte que han tenido, los inmigrantes ahora rezan a esos mismos dioses para que el año que comienza con el 'Diwali' les traiga la luz de una nueva vida.
Y es que la luz es la auténtica protagonista de la llegada del año nuevo hindú, el 2065, fecha que coincide con el regreso del dios Ram a su reino de Ayodhya tras vencer al rey diablo de Lanka.
Mientras llega o no llega ese momento, en la comunidad hindú de la ciudad autónoma han encontrado una nueva familia que les ayuda y les asesora para que la nostalgia de aquello que dejaron no afecte al ánimo de conseguir el objetivo por el que un día salieron de su hogar y pusieron en riesgo su vida.
"Aquí procuramos que se sientan como en su casa", asegura Rames, miembro de la comunidad hindú melillense, que ha querido celebrar una fecha tan señalada con estos inmigrantes.
Su familia y otras setenta personas más compartieron mesa la pasada noche, encendieron la llama de la fraternidad que marca el 'Diwali' y dieron la bienvenida a un año en el que esperan que "la paz y la tranquilidad inunde nuestras vidas".
El año nuevo se celebró hace apenas unas horas, pero hoy los inmigrantes vuelven a su rutina.
En las calles de Melilla ya se les puede observar en su particular desempeño diario, el de guarda o lavacoches, profesiones que los inmigrantes indios han hecho suyas para conseguir un poco dinero con el que, por ejemplo, poder ponerse en contacto con sus familias para desearles toda la felicidad del mundo en este nuevo año 2065.