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Don Luis Barrena y Alonso de Ojeda, abogado y diputado melillense
José Marqués consigue, gracias a Antonio Hernando, el acta de diputado electo del último parlamentario melillense de la República
Enrique Lalaguna Azcón,a la sazón secretario de la Junta Electoral de Apelación de Melilla -hoy Junta Electoral de Zona- extendió la correspondiente certificación-credencial de diputado electo.
Publicada en InfoMelilla el 3 de mayo de 2007
Tras años de trabajo intenso y gracias, finalmente, a la colaboración del diputado socialista, Antonio Hernando, el investigador melillense José Marqués ha conseguido la credencial de diputado electo de don Luis Barrena y Alonso de Ojeda, abogado y último parlamentario de la Segunda República, asesinado por las fuerzas franquistas en Galicia el 21 de agosto de 1936.
Enrique Lalaguna Azcón,a la sazón secretario de la Junta Electoral de Apelación de Melilla -hoy Junta Electoral de Zona- extendió la correspondiente certificación-credencial de diputado electo dejando claro que en el acta de la sesión celebrada en 20 de febrero de 1.936, consta que “don Luis Barrena y Alonso de Ojeda ha resultado y sido proclamado diputado electo por esta circunscripción de Melilla, figurando en el resumen general del escrutinio de las 53 secciones con doce mil setencientos sesenta y un votos (12.761)”.
Lalaguna también certifica que “en el mismo acta aparece que no ha habido protesta ni reclamación alguna sobre la legalidad de las votaciones, ni sobre el recuento hecho por la Junta”.
Siguiendo el protocolo administrativo de la época, el secretario de la Junta Electoral de Apelación proclama: “Y cumpliendo lo prevenido en el artículo 54 de la Ley de 8 de Agosto de 1.907, de orden del señor Presidente y con su visto bueno, libro esta certificación parcial con referencia al acta original mencionada para que pueda el interesado hacer constar su proclamación y le sirva de credencial para presentarse en el Congreso”.
Don Luis Barrena no tuvo ni seis meses para hacer valer su certificación porque caía abatido, a la edad de 41 años, precisamente por ser diputado de izquierdas por Melilla. Franco lo mató y el Registro Civil de Outes (La Coruña) no tuvo inconveniente en certificar, en su acta de defunción, que murió en Sabardes como consecuencia de una “hemorragia” y, además, dice el certificado del rehistro que “se ignora si otorga testamento”.
Debió ser la hemorragia producida por los disparos de la dictadura de Franco Bahamonde porque a este joven abogado no se le conocía enfermedad alguna. Sus restos están en el cementerio de Sabardes, según ha podido saber el investigador José Marqués.
El 17 de julio Barrena se encontraba en Madrid. El 14 de ese mes hubo una reunión del grupo parlamentario de Unión Republicana en la que se produjeron graves discrepancias entre sus miembros ya que algunos propusieron, incluso, romper con el Gobierno.
Sin embargo y ante la sublevación militar, los diputados de Unión Republicana cerraron filas junto al poder legítimo y muchos marcharon a sus provincias para colaborar con las autoridades en el mantenimiento del orden constitucional. Dado que Melilla fue la primera ciudad española en caer en manos franquistas, Barrena decidió ir a Coruña, provincia que conocía ya que la familia de su mujer era de allí y tenían una casa en Muros donde solían veranear.
Cogió el tren a Coruña el 18 por la noche coincidiendo con el diputado por dicha provincia José Miñones, también de Unión Republicana. En la estación los esperaba el compañero de partido y diputado García Ramos, dirigiéndose los tres a entrevistarse con el general Salcedo que mandaba la octava división. No lo consiguen ya que el ayudante del general se lo impide con la excusa de que este estaba descansando y se marchan. Posteriormente, cuando Salcedo se entera de la visita de los diputados envía a buscarlos pero solamente encuentran a Miñones.
Barrena se trasladó a Muros ante el presumible fracaso de sus gestiones y allí es detenido y asesinado. Según conversación entre José Marqués y María Soledad, hija de Luís Barrena, en la noche del 21 de agosto de 1936, unos falangistas llegaron a su casa y obligaron a Barrena a acompañarlos para “prestar declaración”, a la mañana siguiente su cadáver apareció tirado en una cuneta a las afueras de Muros con dos impactos de bala en la cabeza.