Reportaje

La Asamblea hace justicia y otorga una distinguida avenida a Benito López Franco, el Soldado de los Milagros

A partir de 2007, la familia López Franco tiene dos itinerarios más que obligados en su anual peregrinación a Melilla: la calle del Padre Lerchundi que conduce hasta el Cementerio Municipal de la Purísima Concepción y la carretera de Farhana y posterior desvío a la calle de Benito López Franco.

Publicada en InfoMelilla el 9 de enero de 2007

Salvador Ramírez

Benito López Franco, el Soldado de los Milagros, ya tiene su calle en Melilla, una vieja aspiración de quienes han seguido, año tras año, la leyenda del muchacho de Cetina y de los miles de melillenses que se acercan a su tumba para pedirle favores y rezarle algunas oraciones.

A propuesta de la Consejería de Cultura y Festejos y por unanimidad de los grupos políticos de la Asamblea de Melilla, el Pleno del pasado 15 de diciembre acordó dedicar a la memoria del legionario el vial izquierdo de la lujosa urbanización de Mayorazgo, que intersecciona con la avenida de Mariana Pineda.

Se ha hecho justicia con una tradición popular que data de hace mucho tiempo, más de medio siglo, 57 años desde que el joven encontrara la muerte en, aún hoy, circunstancias sin esclarecer.

Benito López Franco es, para muchos melillenses, el 'hermano Benito'. Se le atribuyen milagros en casos como tumores cerebrales y curaciones sorprendentes.

Su hermano, no hace mucho, decía: “nosotros no entramos en si hace milagros o no, eso es una cuestión de las personas que acuden a él y se sienten escuchadas, pero sí que apreciamos el cariño y la fe que la gente le profesa, esa que hacen que su tumba esté siempre llena de flores”.

El 30 de mayo de 1.977, 27 años después de su muerte, sus familiares se desplazan a Melilla para conocer los motivos de la muerte de ese mozo bien plantado de 1,90 metros de altura y llevar sus restos mortales a Cetina.

Se encuentran con un problema: los melillenses no quieren que se toque su enterramiento porque se ha convertido en rincón de culto y postulación. 'De aquí no lo mueve nadie', debieron decir los habitantes de Melilla.

Ante tales argumentos, la familia López Franco -emocionada- llegó a pensar y concluir que dejaban en muy buenas manos al hijo perdido y decidieron visitarle cada año el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, como de hecho siguen haciendo.

A partir de 2007, la familia López Franco tiene dos itinerarios más que obligados en su anual peregrinación a Melilla: la calle del Padre Lerchundi que conduce hasta el Cementerio Municipal de la Purísima Concepción y la carretera de Farhana y posterior desvío a la calle de Benito López Franco.

La Ciudad Autónoma quiere revestir de solemnidad la inaguración del nuevo vial para rematar con brillantez el homenaje a una tradición popular. Se organizará un acto oficial y no sería malo contar con quienes más han trabajado en el cultivo e investigación de la leyenda del Soldado de los Milagros.

Tres nombres correspondientes a otros tantos hombres que no deberían faltar ese día en ese acontecimiento. Uno de Melilla y uno de Aragón. Pepe Marqués, historiador local; Juan Domínguez Lasierra, el periodista del Heraldo de Aragón que más ha evocado -con ejemplar y entrañable literatura- la figura del Soldado de los Milagros.